La edición del pasado viernes de LR se escribió con una sala de redacción vacía

Mónica María Parada - mparada@larepublica.com.co

El día sin carro en Bogotá se convirtió en la excusa perfecta para que la sala de redacción del diario La República llevara a cabo un experimento tecnológico sin precedentes y trabajara con una sala de redacción remota. 18 periodistas y 9 editores se ausentaron de la oficinas del impreso y a través de las nuevas tecnologías, se escribió la edición que circuló el viernes. El logro tuvo eco en las redes sociales, donde twitteros y seguidores hablaron del tema.

Aunque el teletrabajo no es algo nuevo en el mundo empresarial, sí es algo novedoso en la redacción de un periódico. Detrás de la posibilidad de pensar siquiera en tener una redacción que trabaja desde cualquier lugar hay una planeación de software y hardware que está lejos de ser improvisada. Para llegar a esto, los primeros pasos empezaron hace más de un año cuando los redactores y editores migraron de los tradicionales computadores de escritorio a equipos portátiles.

Más adelante se tomó la decisión de incorporar sistemas de comunicación de voz sobre IP que permiten la redirección de las llamadas del PBX a los computadores, es decir, cada persona lleva siempre consigo su extensión, por lo que el lugar desde donde se trabaja es irrelevante. Para ello, se instaló un sistema de Avaya llamado X-Lite y se le entregó a cada uno un manos libres.

Esto sin embargo no hubiera sido suficiente, sin otras herramientas tecnológicas como la plataforma WorkFlow de Protec (Milenium) sobre la que se escribe el impreso y el sistema de trabajo horizontal con el que se rige La República, pues a diferencia del esquema tradicional que incluye figuras como subdirector y jefe de redacción, la mesa de editores tiene cargos rotativos por asignación, lo que quiere decir que una vez cada semana uno de ellos está encargado de la edición general del periódico.

l principio por supuesto, hubo mucho nerviosismo por las posibilidades de que la VPN no respondiera, de que las comunicaciones no fueran óptimas o de que se cayera la plataforma, pero lo cierto es que todos los errores que pudieran cometerse fueron corregidos con una semana de anticipación a través de las pruebas nocturnas que se hicieron con cada sección. Por ello el equipo de tecnología del periódico estaba confiado en que el trabajo podría desarrollarse sin mayor contratiempo.

Maria Paula Albán, editora en jefe de esta semana y quien por lo tanto estaba a la cabeza de todo el equipo de redacción, definió la actividad como “un experimento interesante de realizar, que contribuye a la calidad de vida de los periodistas”. Además señaló que el nivel de productividad no se vio afectado y que de hecho las páginas se mandaron a imprimir mucho más temprano que cuando se trabaja desde la oficina. Los periodistas, resaltaron que el ejercicio lejos del escritorio es muy enriquecedor, pues al final del día las fuentes están afuera, agregaron también que la sincronización con el equipo de diseño fue óptima, a pesar de que ellos sí estuvieron en las instalaciones del periódico.

Por su parte, Gonzalo Vivas, editor de diseño gráfico, explicó que su sección también saldrá de la oficina en las próximas ediciones remotas. De hecho, se ha decidido que el ejercicio se realizará una vez al mes, para aprovechar todas las plataformas de nuevas tecnologías en la producción del periódico. “Fue como si toda la sala de redacción hubiera estado aquí, no hubo ningún inconveniente. Esta es la forma como la tecnología nos permite cambiar la manera de hacer periódicos”, dijo Vivas.

Finalmente, también se resaltó la disminución del impacto ambiental, al omitir la impresión de gráficos para correcciones realizandolas a través del envío de archivos en PDF, además de los carros que dejaron de circular.

Un consejo de redacción en nueve salas
Por primera vez en la historia de La República está reunión se realizó desde nueve escenarios distintos. Los editores entraron a videoconferencia en Skype a la 1:45 p.m. y con herramientas como la de compartir pantalla, no solo discutieron los temas del día sino que además, redactaron los titulares de primera página, escogieron fotos y asignaron a los periodistas responsables. Además de estar en comunicación entre ellos desde los celulares, las extensiones internas, el chat de Gmail y Skype, los mantuvieron en contacto con los periodistas. Mónica Parada Llanes