Turismo

La experiencia de viajar en un crucero

No se necesitan más que dos datos: 105 nuevos barcos de cruceros comenzarán a surcar los mares en los próximos años (hasta 2027) y durante 2018, más de 28 de millones de personas eligieron esta opción vacacional

Richard J.Vogel

Podría decirlo más alto, pero no más claro: soy un apasionado de los cruceros. Llevo más de 25 años vinculado profesionalmente a esta industria, he hecho decenas de travesías por casi todo el mundo y, a pesar de todo, siempre que navego vivo una nueva sensación, descubro algo que antes no conocía.

Es el poder intrínseco de esta forma de viajar que año a año atrae a más personas y que, según todas las previsiones, continuará esta estela de crecimiento. No se necesitan más que dos datos para ilustrar esta afirmación: 105 nuevos barcos de cruceros comenzarán a surcar los mares en los próximos años (hasta 2027) y durante 2018, más de 28 de millones de personas eligieron esta opción vacacional (un 7 % más que en 2017), volumen que tan solo representa un 2% del turismo mundial.

Pero, ¿a qué se debe este fenómeno? ¿Cuáles son las ventajas de esta propuesta todavía un tanto desconocida y a la que rodean numerosos estereotipos? Me centraré en cuatro de sus principales ventajas.

Estamos ante una opción muy cómoda ya que en un solo viaje se pueden visitar múltiples destinos y siempre manteniendo el mismo camarote, sin tener que hacer y deshacer la maleta.

También permite vivir una experiencia doble: en los destinos y a bordo, donde se ofrecen innumerables atenciones y opciones (ocio, gastronomía, etc.) para que cada pasajero elija aquella que mejor se adapta a sus preferencias, a lo que se une la maravillosa experiencia de navegar.

Igualmente, y en términos generales, es una fórmula que facilita los viajes intergeneracionales. De hecho, es frecuente encontrar a tres generaciones de una misma familia viajando junta; cada una con su propio programa de actividades y, por supuesto, compartiendo momentos todos unidos.

Por último, pero no por ello menos relevante, el value for money, es decir, la experiencia que reciben los clientes por el precio que pagan. Hoy en día, puedo asegurar que estamos ante una opción muy competitiva y que aporta un gran valor pero, ¿es así percibido por los pasajeros? La guerra de precios que libramos en algunos mercados, ¿tiene sentido? ¿A quién beneficia? ¿Estamos comunicando bien nuestras ventajas? Quizás sea ahora el momento idóneo para que nosotras, las navieras, reflexionemos.

No obstante, y el hilo de esta última cuestión, surge otro tema: la gran capacidad que tiene la industria no solo para evolucionar, sino para hacerlo a dos tiempos, es decir, conjugando la incorporación de las últimas tendencias que llegan a una sociedad en constante cambio, con la previsión de las que van a llegar.

Temporada a temporada las compañías lanzamos nuevos itinerarios, destinos; cruceros temáticos y propuestas dirigidas a un público concreto que nos permiten personalizar experiencias (porque todos queremos sentirnos únicos, sentir que estamos viviendo algo exclusivo, que algo está diseñado pensando en nosotros); incorporamos las nuevas tecnologías a nuestra vida a bordo; estrenamos sorprendentes espectáculos; enriquecemos el programa de entretenimiento y vamos más allá en nuestra propuesta gastronómica…Un mundo por descubrir.

Dicho todo esto, si todavía forma parte de ese grupo de personas que no ha hecho un crucero, le animo a que pruebe, a que se decida. Y, si me lo permite, me gustaría darle un consejo: nada más zarpar del primer puerto, vaya a la popa del barco y vea como se aleja del muelle. Relájese. Su rutina y preocupaciones se quedan en tierra: está de vacaciones.

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