Cultura

Las cabañas de lujo se imponen como la nueva moda en el turismo rural

Cerca de Ráquira, Grupo Unika apuesta por el segmento de cabañas de lujo con Casa Selvaggio

Alejandra Rico Muñoz

De unos años para acá, los glampings tomaron popularidad como uno de los principales hospedajes en la ruralidad y como destino de escape perfecto para un fin de semana, especialmente entre quienes aprovechan alguno de los casi 20 festivos del año. Datos de Booking dejan ver que, en esas “estadías especiales”, entre siete y ocho de cada 10 reservas eran para espacios en el campo y que el clic en “reservar” se daba, en buena parte, por lo icónico de su diseño. Pero ahora parece que la arquitectura tuvo una evolución dentro de esa misma categoría.

En el segmento aparecieron las cabañas de lujo, que se distancian de las casas de madera o ladrillo más comunes de la ruralidad. Ese apellido de “lujo” depende menos del tamaño y más de los servicios complementarios, los detalles de diseño y las experiencias que crean una propuesta hotelera de primer nivel en medio de la naturaleza de departamentos con alta riqueza ambiental como Boyacá, Cundinamarca o Antioquia.

Bajo ese escenario, un ejemplo apareció con la inversión de Grupo Unika, que en cercanías de Ráquira decidió abrir Casa Selvaggio, un complejo natural de cabañas de lujo bajo lo que llaman una oportunidad para los “retiros ecológicos diseñados para conectar en paz”.

A poco más de tres horas desde Bogotá, Casa Selvaggio creó un ecosistema de ocho eco-villas de 70 metros cuadrados, dotadas con terraza privada, sala, baño independiente, minibar, escritorio y zonas de descanso desde donde se puede ver el paisaje montañoso. Algunas de ellas también cuentan con ofuro, una tina japonesa en madera usada como ritual de relajación profunda, en la que el agua caliente, el silencio y el entorno natural se integran como una herramienta artesanal de descanso.

Redefinición del lujo

“El diseño de Casa Selvaggio nace de una decisión consciente: integrarnos al territorio en lugar de imponernos sobre él. Desde el inicio entendimos que estábamos en un entorno con una riqueza natural y cultural única, por lo que optamos por una arquitectura eco-sostenible que dialoga con el paisaje, utiliza materiales nobles y respeta las dinámicas del ecosistema”, explicó Felipe Lloreda, CEO de Grupo Unika.

El directivo agregó que cada espacio fue concebido para generar una conexión genuina entre el huésped, la naturaleza y las tradiciones locales, incorporando elementos artesanales y experiencias sensoriales que reflejan la identidad de Ráquira. “Más que un hotel, quisimos crear un lugar donde el diseño no solo se vea, sino que se sienta y tenga un impacto positivo en el entorno”, dijo.

El complejo también cuenta con restaurante propio, un espacio dedicado a rendir homenaje al trabajo con tubérculos, ingredientes frescos, productos de temporada y la riqueza agrícola de Boyacá. La propuesta gastronómica se complementa con experiencias de territorio, como rutas artesanales, clases de arepas y envueltos, senderismo, cabalgatas, meditación y yoga.

Para este año, Lloreda aseguró que la meta va más allá de un porcentaje de ocupación. “Buscamos consolidar un modelo de crecimiento sostenible, con una ocupación promedio equilibrada que nos permita mantener la calidad de la experiencia y la coherencia con nuestro propósito”, afirmó.

El CEO añadió que el objetivo también es abrirse a nuevos mercados internacionales, atraer un perfil de viajero consciente y fortalecer las experiencias como eje central de valor. “Entendemos que el verdadero éxito no está únicamente en la ocupación, sino en construir una operación que sea sostenible en el tiempo, relevante para el viajero y transformadora para el entorno”, concluyó.

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