Las carreras de campo traviesa

Alexander Obando

También conocidas como maratones de aventura, estas carreras tienen cada vez más seguidores.

Tal como su nombre lo dice, son pruebas que llevan a los participantes a enfrentar intensos y diversos terrenos (subida, bajada, pasto, piedras, etc…), haciendo difícil lograr un paso estable en competencia; y ya que el fortalecimiento es muy importante, la preparación resultará inevitablemente en los mismos escenarios naturales de las carreras con largas y extenuantes jornadas.  
Si se ha sobrevivido a dicho entrenamiento, llegará el día de la competencia y esperaremos realizar el protocolo correcto: calentar muy bien; realizar movimientos articulares y de flexibilidad; hacer cambios de ritmo (suave y fuerte). Todo con el fin de estimular las fibras musculares y preparar nuestros músculos.
El momento de la salida genera mucha adrenalina y posiblemente saldremos a un paso que no nos corresponde, pero después de algunos kilómetros vendrá la regulación. Estas competencias son tan extensas y rigurosas que es normal tener que caminar y habrá  oportunidades de recuperar tiempo perdido (algo que deberíamos olvidar en plena carrera). Después de la competencia se recomienda una muy buena hidratación y alimentación; será necesario dedicarle al menos 20 minutos al estiramiento. Estos ejercicios se deben hacer con suavidad y sostenidos,  de lo contrario podríamos sufrir calambres.
No es común que un corredor de calle realice a la vez carreras de campo traviesa, ya que la preparación es distinta y las fibras musculares que se requieren para cada competencia son diferentes. En otras palabras, se pueden realizar las dos pero más vale especializarse en una de ellas para lograr mejores resultados.