Las celebridades de todo el mundo han sucumbido ante el traje de los 50.000 euros

Ripe

De entre todos los trajes de la firma Kiton, ninguno es comparable al K-50. Debe su nombre a las 50 horas de trabajo artesanal que se emplean en confeccionar su chaqueta (la prenda que más personalidad confiere a un traje y en la que mejor se aprecian el talento y la profesionalidad del sastre), un laborioso proceso que comienza con el corte manual de cada pieza, previa señalización con tiza en la propia tela. Luego vienen los hilvanados, el cosido y el planchado, también manual.

En 1968, Ciro Paone funda en Arzano, a las afueras de Nápoles, la sastrería Kiton. El nombre es una adaptación de chitone, las túnicas que los antiguos griegos usaban para sus oraciones. Paone reúne a los mejores sastres locales y escoge con mimo tejidos frescos, sofisticados y de primerísima calidad, capaces de soportar las altas temperaturas del sur de Italia sin arrugarse. Su precio, entre los 30.000 y los 50.000 ? (según la tela que se escoja), le convierten en el traje de sastrería más caro del mundo. ¿Cuántos se venden al año? Pues no más de 50, ya que sólo el maestro Ciro Cuomo es capaz de acometer semejante trabajo de sastre-artesanía.

¿Quiénes son los afortunados que pueden lucirlo?. El fallecido empresario Gianni Agnelli, l`avvocato, era uno de ellos. Hoy son algunos de los más cotizados actores de Hollywood, como George Clooney , Robert de Niro,Leonardo di Caprio y Tom Cruise y oligarcas rusos (incluso el propio Vladimir Putin) los que engrosan la lista de usuarios de este codiciado corte.

Para ellos es una inversión que les asegura una imagen impecable en sus actos públicos. Antonio de Matteis, el consejero delegado de la firma, explica 'que el K-50 dura toda la vida, no pasa de moda y se adapta al cuerpo de una forma admirable, ya que está hecho rigurosamente a medida y sólo pasa por las manos de un único sastre. Lo habitual es que los clientes vengan hasta nuestro taller para tomarse las medidas pero, si es necesario, nos desplazamos a donde sea para hacerlo. Luego cortamos y cosemos y, si el cliente no puede venir para la última prueba, volvemos a viajar y hacemos los últimos retoques donde esté'.

El momento más delicado en el proceso del K-50 es el ensamblaje de los hombros con las mangas. 'El resultado es un hombro natural y flexible, un tanto redondeado, como si fuera el de una camisa. Permite gran libertad de movimientos', relata De Matteis. En cuanto a los tejidos, todos ellos moldeables para evitar arrugas y prevenir el exceso de sudoración, se puede escoger entre la vicuña, el cashmere, la seda, el hilo o la fibra de bambú.

En sastrería masculina son dos las corrientes. Por un lado están los sastres ingleses con sus trajes estrictos, muy bien armados, con tejidos de gran calidad y aspecto serio. Por otro está el estilo italiano, que se caracteriza por sus chaquetas ligeras, un tanto desarmadas y con pocas entretelas, las mangas `clavadas` a los hombros como si se tratara de una camisa, sin hombreras, lo que enmarca una espalda muy natural.