Las claves para quienes eligen los zapatos de hebilla para ocasiones especiales

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El zapato con hebilla sigue siendo un must, en especial, en España e Italia. Todos sus modelos dan elegancia, y solo hay que acertar con el color para combinarlo con un esmoquin o con jean.

Por unos amado y por otros no entendido, este modelo de zapato goza de gran aceptación en países como España e Italia. Aunque difícil verlo en los pies del más purista inglés, la realidad es que hoy se viste acompañando tanto a trajes como a conjuntos de sport.

Además, los modelos de hebilla realizados por ciertos artesanos zapateros aportan un estilo difícil de conseguir con cualquier otro modelo.

Los monk deben su nombre al zapato elegido por los monjes para desbancar a las poco protegidas sandalias que usaban hasta entonces. Situado en un paso intermedio entre el formal Oxford y el más informal derby, y teniendo en cuenta que ni con chaqué ni con esmoquin es correcto, su versatilidad permite vestirlo tanto con el mejor traje azul marino como con unos sencillos jeans.

Bastará con acertar con su color para saber qué modelo combina mejor con uno u otro conjunto. El popular traje azul marino admite de buen grado tanto el negro como otros colores marrón o cercanos al burdeos. El gris, por su parte, prefiere las tonalidades oscuras de marrones.

Los trajes de corte más clásico quedarán mejor con una piel que no sea de ante. A pesar de que se vean zapatos de doble hebilla con adornos tipo brogue en la puntera o en las palas, lo cierto es que las hebillas tienen la suficiente personalidad como para no necesitar dibujo alguno más.

Una puntera limpia o sólo una fina línea es cuanto necesita para no parecer sobrecargado. Otro modelo especialmente elegante es el doble hebilla cuyas hebillas apuntan al talón y no aparecen cosidas en vertical.

Estas terminaciones, conocidas como cutaway, suelen ser más visuales con los conjuntos de sport. Las botas balmoral, zapato que ha acompañado históricamente al chaqué, o las conocidas como botas Chelsea, empiezan también a hacerse en horma de doble hebilla con resultados increíbles.

Si los amantes del vestir más refinado hacen coincidir el color de las lazaderas de sus tirantes con el de sus zapatos, también estos se aseguran de que el color de las hebillas de sus zapatos coincida con el de su reloj o el de sus gemelos. No obstante, como ya se ha apuntado en esta columna en otras ocasiones, todo lo que parezca demasiado forzado o pensado no suele ser elegante.

El doble hebilla puede compartir espacio en el armario con el de hebilla simple, aunque, preferencias aparte, este último carece del estilo del primero. Lo que sí se debería evitar es optar por zapatos de tres hebillas o de dos donde ambas hebillas estén muy próximas. Independientemente de las modas, tenga en cuenta la recomendación de dejar las suelas de goma para el entorno rural. Tampoco vestir los doble hebilla sin calcetines parece lo más higiénico, al margen del resultado estético.

Hebillas de ante

La propuesta de hebilla de ante es más informal que el de piel estándar, incorpora una nota de estilo difícil de conseguir con cualquier otra terminación. Van bien con trajes de corte más elegante que los demás.

Doble negro

El doble hebilla negro sigue siendo un must, pero su protagonismo de antaño ha dejado paso a otros colores. El popular traje azul marino admite de buen grado tanto el negro como otros colores.

Doble cutaway

Estas terminaciones, conocidas como cutaway, suelen ser más visuales con conjuntos sport, aunque de acertar con el diámetro de boca de pantalón y la línea del zapato el resultado puede ser bien visto con traje.

 

 

 

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