Las cocinas griegas marcan la nueva tendencia gracias a su forma curva

Expansión

George Pittarokilis asume el rol de Cassandra y hace una predicción: con esta cocina no perderá funcionalidad. Si acaso habrá espacio para un puchero menos, pero a cambio ganará el gustazo de cocinar en un espacio a su medida y único. En el mito que da nombre a su empresa y diseño, la sacerdotisa estaba condenada a vaticinar sin ser creída; el emprendedor griego convence a sus clientes con planos y bocetos diseñados con CAD.

Tan sólo cuando éstos dan su beneplácito, comienza el proceso de producción de su cocina curva, pues no otra es la característica diferencial de sus composiciones. '¿Por qué la gente da por hecho que una cocina debe componerse de módulos cuadrados?', se pregunta. La respuesta se cuece a fuego lento y se sirve en dos modelos, uno con cuerpo de madera; el otro, de acero. Aparte, los acabados exteriores, que pueden ser de madera natural, lacada o acero inoxidable.

La curvatura no se ciñe a la isla, la superficie de trabajo, sino que fíjese en los módulos colgados en la parte de atrás: también componen una elipse. Ahí el secreto está en los meticulosos sistemas de apertura y cierre de las puertas, y en el aprovechamiento de los huecos.

La cocina, el espacio que Pittarokilis considera el corazón de una casa: 'Me inspira el lugar donde preparo desde un desayuno rápido a una apetecible cena'. Pese a que depende mucho de las particularidades de cada encargo, se atreve a dar un precio medio que ronda los US$55.100.