Salud

Lo que usted debería saber antes de elegir un colchón para su descanso y bienestar

Pasamos cerca de un tercio de nuestra vida durmiendo, por eso elegir un buen colchón va mucho más allá de encontrar uno cómodo. También hacen parte de un buen descanso

Tabata Martínez Arévalo

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Dormir bien parece sencillo hasta que llega el momento de elegir dónde hacerlo. Durante años, comprar un colchón se redujo a una pregunta bastante básica: ¿firme o suave? Hoy, la elección alrededor del descanso es mucho más amplia. La posición en la que se duerme, la distribución del peso, los puntos de presión y hasta la temperatura corporal han comenzado a entrar en la ecuación.

El interés por mejorar la experiencia del sueño también se refleja en el tamaño de la industria. El mercado de colchones en Colombia alcanzó un valor aproximado de US$358,64 millones en 2025 y se proyecta que llegue a US$515,76 millones en 2035, de acuerdo con estimaciones de mercado. En medio de este crecimiento, la industria ha incorporado nuevos materiales y tecnologías que buscan responder a una pregunta cada vez más personal: ¿qué necesita cada cuerpo para descansar?

Para Alexandra Daza, directora de marca de Serta, ese cambio supone dejar atrás la idea de que un buen colchón necesariamente debe sentirse rígido. “El concepto tradicional del colchón ‘ortopédico’ rígido ha quedado relegado. Hoy en día se buscan colchones que se adapten a la estructura corporal de cada persona”, aseguró.

La diferencia está en cómo se distribuye el soporte durante las horas de sueño. Un mismo nivel de firmeza no necesariamente funciona de la misma manera para todas las personas, especialmente cuando cambian la postura, el peso o las zonas que reciben más presión.

De ahí surge una de las tecnologías que ha ganado espacio en la industria: los colchones zonificados. Su estructura divide la superficie en diferentes áreas con distintos niveles de firmeza, de manera que el soporte puede variar según la parte del cuerpo que descansa sobre ella. Los hombros y la cadera, por ejemplo, pueden necesitar una respuesta diferente.

La elección, además, puede revelar algo que muchas veces pasa desapercibido: la posición en la que una persona se duerme no siempre es la misma con la que pasa la mayor parte de la noche. Para Daza, esa diferencia puede ser determinante al momento de evaluar un colchón. “Hay que mirar la postura real en la que se despierta la persona y no solamente cómo se acomoda al acostarse, porque esa posición indica cómo está descansando realmente el cuerpo”.

Sin embargo, la tecnología también ha comenzado a ocuparse de otro factor que puede alterar el sueño: el calor. Algunas líneas de colchones, como Perfect Sleeper de Serta, incorporan hilos termorreguladores, mientras que otros modelos utilizan tecnologías enfocadas en controlar la temperatura.

La diferencia, según explica Daza, está en que la termorregulación no depende de un tratamiento aplicado sobre la superficie de la tela, sino que forma parte de sus propios hilos. “La termorregulación está integrada directamente en los hilos de la tela, no en tratamientos superficiales, lo que evita que pierda su efectividad con el paso del tiempo”, afirmó.

Frente a la cantidad de opciones que ofrece actualmente el mercado, elegir un colchón puede resultar más complejo de lo que parece. Para la experta, primero hay que entender las necesidades de cada persona y después pensar en el producto.

Y una vez elegido, el cuidado también cuenta. El contacto con líquidos, el polvo, las migas y los pelos de mascotas pueden afectar su higiene, por lo que un buen protector desde el primer día puede ayudar a conservarlo. La rotación también permite distribuir de manera más uniforme la presión.

Además, aunque el colchón parezca estar en buen estado, la acumulación de ácaros y otros factores de higiene hacen que los siete años sean una referencia para pensar en remplazarlo. Al final, un buen descanso empieza por conocer lo que necesita el cuerpo.

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