Lobo Negro lleva el fine dining art-driven a un nivel donde la cocina se convierte en arte
viernes, 16 de enero de 2026
Entre paredes blancas y una apuesta artística que dialoga con el barrio, Lobo Negro se presenta como un espacio donde la gastronomía colombiana se reinventa. Un lugar que mezcla arte y cocina casual.
Hace más de cuatro años, los mismos detrás del restaurante Humo Negro, que en su momento se bautizó como un Fine Dining Grunge (por su combinación de la cocina con un estilo alternativo, tal como la música grunge), ahora se van un poco más al centro de Bogotá con una nueva apertura: Lobo Negro en el barrio La Macarena.
Pero no es solo un hermano menor a Humo. Lobo Negro hace lo propio y ahora nos habla del fine dining art-driven porque, debuta en este tipo de restaurantes, en el que el arte no es un complemento estético ni un recurso decorativo, sino el principio organizador de la experiencia gastronómica.
Es decir, quien visita Lobo Negro ve una cocina que responde a una lógica artística, no solo técnica o culinaria. Pues el lugar es todo un museo alternativo de tres pisos donde la coctelería de Manuel Barbosa, uno de los mejores pensadores de las experiencias líquidas en Colombia, presenta su coctelería junto a Jaime Torregrosa, un protagonista de la cocina contemporánea nacional de alto reconocimiento.
“¿Por qué no creer en Colombia y por qué no resaltar su gastronomía?” es la pregunta que plantea Manuel Barbosa y de la que nace la inspiración para crear Lobo Negro. Un restaurante que combina los cinco sentidos en una experiencia gastronómica: una coctelería de autor que mezcla elementos conocidos con sorpresas en los sabores, y una propuesta de comida que resalta ingredientes tradicionales desde una mirada novedosa. Platos que se sienten cercanos al público, pero que al mismo tiempo invitan a atreverse y salir de la rutina.
El objetivo de Lobo Negro es llamar la atención sobre la cultura colombiana desde una mirada fresca y artística, que posicione los ingredientes regionales en una zona donde predominan las propuestas mayormente internacionales.
“Soñamos con que La Macarena se posicione como una de las zonas gastronómicas de la capital”, asegura Barbosa, demostrando que el arte y la irrupción aún tienen un lugar dentro de la gastronomía contemporánea en el país.
Hummus andino, una entrada que celebra la tradición
Esta entrada incorpora un toque de quinua que aporta crocancia, acompañado de aceite de guascas y hummus andino, logrando una combinación que resalta sabores tradicionales y le da un toque especial a una propuesta casual.
Costillas BBQ de tucupí, un plato con toques amazónicos
Con una preparación que parte del tucupí como base de la salsa barbecue, las costillas de cerdo adquieren un protagonismo especial en el plato. La receta exalta sabores colombianos desde una mirada novedosa.