Los libros que se convirtieron en obras de arte y que se hacen célebres

Diario Expansión

La literatura y los más célebres pintores encuentran a veces lugares comunes. Es el caso de los cameos entre autores como Dalí y Calderón de la Barca o Miró y Alfred Jarry.

El pincel al servicio de la pluma, y no al revés, se puede encontrar en los llamados libros de autor, ejemplares ilustrados por grandes artistas. También se da el caso de que el escritor es polivalente: no sólo capaz de organizar sus pensamientos y pasarlos a caracteres, sino también de darles forma plástica y completar su propia obra con algunas láminas de grabados o color, como es el caso de Alberti, Doré o Cocteau.

La Editorial Taller del Prado, nacida en 2001, expone ahora una selección de estos libros, volúmenes originales editados en sus respectivos años y en un excepcional estado de conservación. Entre ellos destacan títulos como Dos contes (1947), con textos de Ramón Reventós y cuatro aguafuertes de Pablo Picasso; o Ubú Roi, la obra de Alfred Jarry, con 13 litografías originales de Joan Miró y editado en 1966. A ellos se suman La vida es sueño de Calderón de la Barca con obras de Dalí; o Le chemin des devins, de André Frenaud con piezas de Eduardo Chillida.

La mayoría de estos libros viene de la colección personal de Rafael Casariego, propietario de una de las editoriales de libro de autor históricas en España. 'Durante los años 70 editó más de 60 títulos con obra gráfica, y consiguió que colaboraran los artistas contemporáneos más importantes de la época: García Ochoa, Mario Gabino o Bart Holland, por ejemplo.

De cada edición limitada, él se quedó con los ejemplares números 1, que siempre tenían algo especial y eran distintos al resto', explica Juan Antonio Molina, organizador de la muestra.

'Nos encontramos con que, al comprar por encargo de uno de nuestros clientes la obra Océana, que Casariego encargó a Rubén Darío con aguafuertes y litografías de José Caballero, ésta contenía dos gouaches originales y los poemas manuscritos de puño y letra de Rubén Darío. Su valor es incalculable', agregó Juan Antonio Molina.