Cultura

Los relatos de las siete maravillas del mundo antiguo que los historiadores resaltan

El Coloso de Rodas, el Faro de Alejandría, los Jardines Colgantes de Babilonia y la Pirámide de Guiza son algunas de las construcciones

Cristian Acosta Argote

Cuando se piensa en las siete maravillas del mundo antiguo, es imposible no evocar lugares tan míticos y cargados de historia como Egipto y Grecia. Junto a Irak, en esos tres países se encuentran las construcciones insignes de las civilizaciones pasadas que erigieron su vida política, social y económica antes de Cristo (a.C.) Las siete construcciones fueron elevadas en torno al Mar Mediterráneo y en un espacio de tiempo de 3.000 años.

La Gran Pirámide de Guiza es la construcción más representativa de Egipto. Construida en el año 2.584 a.C., esta obra de ingeniería, que aún maravilla a turistas y eruditos de todo el globo, es la más antigua de las siete maravillas del mundo, además de ser la única que se mantiene en pie. Pese a tener 4.500 años de antigüedad, todavía se conserva relativamente en buen estado. Tiene una altura de 130 metros.

Hoy los Jardines Colgantes de Babilonia están reducidos a ruinas, pero hace 600 años A.C. fueron una imponente edificación con jardines escalonados y adornados con árboles, arbustos y enredaderas. Se cree que el rey Nabucodonosor II lo construyó para su esposa Amytis, quien extrañaba la colinas de su tierra natal. Su ubicación actual es Irak y algunos historiadores debaten su existencia. Se cree que duró 700 años en pie antes de que un terremoto derrumbara la compleja edificación.

La inspiración de la mitología griega y las deidades encumbradas en el Monte del Olimpo influyeron no solo a los escritores, poetas y políticos de la Grecia Antigua sino a los arquitectos, quienes en el año 550 A.C. elevaron el Templo de Artemisa como una dedicación a la diosa griega. Fue reconstruido varias veces, hasta que en el siglo V fue destruido totalmente. Del sistema complejo de columnatas de la construcción hoy en día solo quedan en pie un par de ellas.

Zeus, la divinidad suprema de la Antigua Grecia, también inspiró al escultor Fidias para erigir una estatua en su honor. La figura del dios estaba sobre un trono de marfil, oro y madera; en su mano empuñaba un cetro adornado. La imagen evocaba la victoria y el poder en Grecia durante el año 435 a.C. Sin embargo, se cree que un incendio la destruyó, aunque también se plantea la posibilidad de que se quebró en pedazos, los cuales fueron enviados a varias ciudades.

En 351 A.C. fue construido el Mausoleo de Halicarnaso por Mausolo, rey de Caria, región antigua donde hoy está Turquía. El objetivo del monarca era elevar una tumba para sí mismo: logró un mausoleo de más de 45 metros de altura decorado con esculturas. Entre los siglos XII y XV, los terremotos locales derrumbaron la construcción.

La ciudad griega de Rodas tenía en la entrada del puerto de la ciudad una enorme figura del dios Helios. Un habitante de la metrópoli en 292 A.C. podía divisar en las alturas una imponente figura que se ganó el nombre de El Coloso de Rodas, cuya altura estimada era de 33 metros. Se cree que un terremoto hizo que sucumbiera la escultura.

El Faro de Alejandría es la última de las siete maravillas del mundo. Fue construida en 280 A.C. y aún hoy en día siguen maravillando sus 100 metros de altura y composición de arenisca y piedra caliza. Se trató por mucho tiempo de una de las estructuras más altas construidas por el hombre en muchos siglos. El faro hacia las veces de sus pares más modernos: fue una referencia en medio del agua para los navegantes del Mediterráneo.

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