Mente sana, cuerpo sano

Alexander Obando

Para nadie es un secreto que la mente juega un papel determinante a la hora de competir, y hoy en día casi todos los deportistas de alto rendimiento acuden a un psicólogo especializado en deporte que les ayude a enfocarse en sus objetivos.

Sin embargo, una lesión -por ejemplo- puede afectar a un deportista tanto o más que un rival. Una situación que se comprueba día a día en las competencias de alto rendimiento.

El paso de los días sin poder entrenar o competir ejercerá una presión constante (en muchos casos de forma progresiva), especialmente si hay una carrera importante a la vista.

Por eso, es fundamental que la orientación que reciben los deportistas no se limite a los aspectos físicos.

La psicología aplicada al deporte cubre los aspectos mentales y resulta fundamental a la hora de trabajar el desempeño de cada atleta.

Situaciones inesperadas de carrera, actitudes de los rivales y un abanico de estrategias pueden combinarse de una manera tan compleja que conviene contar con tácticas eficientes de concentración y motivación.

El papel de la mentalidad

Muchos atletas se tornan incrédulos a la hora de entender las consecuencias de una lesión.

Un deportista lesionado puede presentar sensaciones de aislamiento y baja auto-estima, algo que puede afectar notablemente su proceso de recuperación adecuada.

Una lesión requiere cambios en el futuro, es decir, ajustes necesarios en los planes de entrenamiento, indumentaria y fortalecimiento.

La actitud positiva de un atleta es esencial para que el cuerpo tenga la disposición adecuada para su recuperación.

Los atletas que se recuperan más rápido de las lesiones tienden a estar más motivados, ser más activos y estar más dispuestos a los tratamientos.

También deben tener una buena técnica de auto-apoyo y un adecuado manejo del estrés.

Así mismo, la familia y los amigos deben transmitir una actitud positiva.