Cultura

Museos del mundo venden obras para sobrevivir ante baja de ingresos por la crisis

Ante una pronunciada caída en los ingresos, los museos se han visto obligados a recurrir a alternativas como las subastas para garantizar su subsistencia en el tiempo

Allison Gutiérrez Núñez

Varios museos del mundo se enfrentan a una disyuntiva, con un componente ético y uno monetario, atado a la supervivencia: vender o no sus obras para sobrevivir.

La crisis del covid-19 ha dejado estragos en varios sectores económicos y, por supuesto, la industria cultural y los museos, considerados resguardos del patrimonio histórico, no han sido ajenos a las afectaciones.

Para esbozar el panorama en términos generales: las medidas de confinamiento para mitigar los contagios del virus que se adoptaron en 2020, sumadas a los cierres parciales que se vienen implementando, llevaron a que 32% los museos del mundo hayan cerrado sus puertas de manera definitiva por la crisis, según cifras del Consejo Internacional de Museos (Icom).

Entre los establecimientos que no cerraron, sin embargo, la situación no es menos compleja. Para la muestra, los museos en Colombia se vieron obligados a cerrar nuevamente sus puertas, de manera temporal, por las medidas de confinamiento, sin que ello implique dejar de responder por unas obligaciones que se acumulan. Lo anterior, en medio de un panorama de reducción de ingresos y una afectación importante de los recursos autogenerados, entre otras fuentes, por taquilla.

Ante esa disyuntiva, de la necesidad de sobrevivir prácticamente sin ingresos, han surgido algunas alternativas para sortear la crisis. Algunos museos han liderado campañas de financiación o crowdfunding; pero otras han tenido que plantearse la posibilidad de vender o no algunas de sus obras, siendo esta una opción difícil, polémica y, en algunas legislaciones, no permitida.

Por ejemplo, Estados Unidos es el país en el que más ha resonado esta práctica, que en el mundo de los museos ha sido denominada ‘alienación’. Antes de la pandemia, era común para comprar nuevas pinturas, esculturas u otros objetos artísticos. Sin embargo, en abril de 2020, la Asociación Estadounidense de Directores de Museos de Arte levantó la prohibición, y autorizó, por dos años, la venta de obras de arte para equilibrar presupuestos.

Abierta la posibilidad, el Museo de Brooklyn sacó a subasta 12 importantes obras de artistas como Courbet, Corot y el último Cranach “El Viejo”, para poder pagar sueldos y gastos de funcionamiento. Las ventas, hechas a través de la casa de subastas Christie’s, buscaban un recaudo de US$30.000 a US$1,8 millones. Más recientemente, Sotheby’s, anunció que venderá “una selección de obras importantes en nombre del Museo de Brooklyn hasta mitad de año”, entre ellas, una de Monet.

El Everson Museum Syracuse vendió en octubre un Jackson Pollock que había recibido en donación por US$12 millones, lo que generó malestar entre los críticos del arte.

Así mismo, en Nueva York, el Museo Metropolitano de Arte, uno de los más ricos del mundo, la Sociedad Histórica, y el Museo de Arte de Newark, también vendieron obras (ver gráfico).

En línea similar en México, como en casi todos los países, también se registraron casos de venta de obras por la crisis de museos. El Museo José Luis Cuevas, en Ciudad de México, subastó 45 obras, entre ellas una icónica del artista que lleva su nombre.

A su vez en Europa, el prestigioso Louvre de París organizó con Christie’s y Drouot una subasta única con obras de arte. Estas, a diferencia de otros casos, fueron donadas por sus autores para ese fin, y los fondos recaudados, que superaron los US$2 millones, se destinaron a proyectos solidarios y educativos.

Como el Louvre de París, con actividades colaborativas de financiación, otros museos han navegado en medio de la crisis. Lo ha hecho también otros de los más importantes del mundo, como el Hermitage de San Petersbugo, Rusia, que aspira a recaudar más de US$12 millones por esta vía.

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