"No quiero estar solo en Colombia: pretendo llegar a muchos países y lo voy a lograr"
miércoles, 7 de octubre de 2026
María Paula Bolívar, fundadora y CEO de Amaría, contó cómo convirtió un negocio que comenzó con un puesto y un lavacabezas en toda una empresa de cuidado capilar
Cuando María Paula Bolívar comenzó a vender productos capilares en peluquerías, todavía no tenía claro que terminaría construyendo una empresa alrededor de una idea que entonces parecía extraña para muchos: que el pelo y el cuero cabelludo también necesitaban un espacio dedicado exclusivamente a su cuidado. Hace 11 años abrió Amaría Hair Spa con un puesto y un lavacabezas, y durante los primeros años tuvo que explicar por qué alguien debía ir, precisamente, a un hair spa en lugar de a una peluquería tradicional.
Ese camino llevó a Bolívar a convertir una pasión que nació incluso antes de graduarse de Comunicación Social en un negocio que hoy desarrolla productos propios, importa marcas internacionales y prepara nuevas experiencias para sus clientes. En Inside LR, la CEO y fundadora contó cómo construyó la compañía, qué ha cambiado en el consumidor y por qué ahora apunta a llevar a Amaría más allá de Colombia.
¿Cómo nació Amaría y cómo fueron esos inicios?
Es un tema que me apasiona contar, porque Amaría nació hace 1 1 años. Siempre digo que hemos ido creciendo juntas. Empezamos con un puesto y un lavacabezas. En ese momento, nadie entraba porque era muy raro oír hablar de un hair spa o un spa capilar. La gente se preguntaba: “¿Para qué voy a ir a un hair spa si puedo ir a la peluquería y hacerme mis tratamientos?”.
Cambiar esa mentalidad me costó mucho; me tomó varios años. Empecé vendiendo productos capilares en peluquerías. Tocaba puertas y, en ese proceso, me di cuenta de que no existía un lugar que se preocupara por el cuidado y la salud capilar. Así empezó una historia muy linda. Tenía un reto importante: decirle a la gente ‘esto funciona, vengan a visitarme’. Repartía volantes en las calles y en los centros comerciales, y los dejaba en los gimnasios.
¿De dónde nació ese amor y ese interés por la salud del pelo?
Cuando estaba terminando de estudiar en la universidad, mi proyecto siempre consistía en presentar productos innovadores para el pelo. Mi último proyecto fueron champús en barra. Siempre se me ocurrían cosas que en ese momento parecían muy raras. Ahí empezó mi pasión por crear productos, crear experiencias y mejorar la vida de las personas. Además, desde chiquita, mi hermana sufrió mucho con su pelo. Siempre cuento su historia porque sigue siendo mi musa.
¿Cómo les explicaba a las personas la diferencia entre un hair spa y una peluquería?
También fue todo un reto. La gente me decía: ‘¿Cómo así? ¿No haces uñas? Hazme las uñas, córtame el pelo, hazme lo que hacen en la peluquería’. Estamos acostumbrados a ir a un lugar y a que nos hagan de todo en poco tiempo. Lo entiendo, pero yo quería enseñar que necesitamos hacer pausas y vivir ciertas experiencias. También quería mostrar que tenía un foco: cuando te enfocas, estudias y trabajas para hacer lo mejor posible aquello que quieres sacar adelante.
¿Ese foco tan claro es lo que les ha dado una ventaja competitiva o un valor agregado?
Ciento por ciento. El foco es fundamental para mí como empresaria. Esto empezó como un emprendimiento y hoy ya es una empresa. Cuando alguien me pide un consejo sobre emprendimiento o creación de empresa, le digo: ‘No pierdas el foco’.
Con la marca propia de Amaría planean llegar a otros lugares. ¿Puede adelantarnos algo?
Es algo que cerramos el lunes. Estamos haciendo todos los trámites y el papeleo. He cuidado mucho las marcas que tenemos. Previa es una de ellas, la importamos de Italia, y también está nuestra marca propia, que ha tenido unas ventas impresionantes. No quiero estar solamente en Colombia: quiero llegar a muchos países y creo que lo voy a lograr. Además, ya estoy empezando a formular mis próximos productos. Creo que no me voy a quedar quieta, ni este año, ni el otro, ni nunca.
¿Qué piensa de esta tendencia de consumir más productos capilares y hacerse más tratamientos para el pelo?
Me encanta. Para mí también es una oportunidad de negocio increíble, porque creo que me tocó muy duro durante muchos años. Me tocó educar a cada cliente y a cada persona sobre el lavado del pelo, cada cuánto hacerlo, qué productos capilares usar, por qué invertir en buenos productos y cómo preocuparse por mejorar el cabello. La verdad, soñaba con que llegara este momento.
¿Cuál es el perfil de cliente de Amaría?
Me he sentado a preguntarme qué tipo de cliente tiene Amaría, y creo que son mujeres y hombres que se preocupan por su futuro y por su cuidado. Hemos venido hablando de un tema que estoy estudiando mucho: la longevidad capilar.
¿Cómo ha cambiado el consumidor desde que empezó la empresa?
Ha cambiado mucho. Sobre todo, siento que cuando Amaría empezó nuestro público era un poco más de niñas y la empresa ha ido creciendo conmigo.
¿Qué busca el consumidor ahora?
Buscan experiencias; es algo en lo que llevo enfocándome tantos años. En la peluquería, muchas veces, no tienes un momento de calma: te lavan el pelo rapidísimo, está el secador y hay otra persona al lado. En cambio, cuando entras a Amaría, haces una pausa y sientes que estás en otro lugar.
El perfil
María Paula Bolívar es comunicadora social de la Universidad La Sabana, pero su trayectoria profesional tomó un rumbo distinto al que imaginaba en la universidad. Mientras estudiaba, comenzó a emprender con productos de pastelería saludable y, posteriormente, convirtió su interés por el cuidado del cabello en una oportunidad de negocio. Comenzó vendiendo productos en peluquerías de Bogotá y, con el tiempo, desarrolló sus propias propuestas, incluso champús en barra cuando todavía eran poco comunes en el mercado. Su inspiración nació de la experiencia de su hermana, quien desde niña tuvo dificultades con su cabello.