Deporte

Nueva jugada de los futbolistas: el negocio de la B toma protagonismo fuera de la cancha

Figuras como Cristiano Ronaldo, Thibaut courtois y Kylian Mbappé están invirtiendo en clubes de segunda división, buscando combinar pasión con crecimiento económico

Tabata Martínez Arévalo

Cada vez son más los futbolistas que deciden extender su relación con el fútbol más allá de la cancha. Figuras activas y retiradas están apostando por la compra de acciones o incluso por la adquisición total de clubes, especialmente en equipos de segunda división, donde ven oportunidades de crecimiento deportivo y valorización económica.

Uno de los casos más recientes es el de Cristiano Ronaldo, quien adquirió 25% del UD Almería, club que compite en la Segunda División española, LaLiga Hypermotion. La operación se realizó a través de CR7 Sports Investments, una filial de su empresa CR7 SA, como parte de su estrategia para participar en la gestión de clubes profesionales.

También en España aparece el caso del exdefensor del Barcelona Gerard Piqué, propietario del FC Andorra desde 2018 a través de su empresa Kosmos. El exfutbolista adquirió inicialmente el club por unos US$216.000 y desde entonces ha invertido más de US$16 millones en el proyecto, logrando que el equipo ascendiera desde categorías regionales hasta la B del país europeo. Otro ejemplo es el del brasileño Ronaldo Nazário, quien compró el Real Valladolid en 2018 por cerca de US$32 millones y que, entonces, estaba en Segunda División.

Durante su etapa como propietario, el club registró ingresos cercanos a US$80 millones por ventas de jugadores antes de que el exdelantero vendiera su participación años después por unos US$38 millones. La tendencia también se extiende a Francia. En 2024, Kylian Mbappé adquirió 80% del SM Caen, equipo que milita en la Ligue 2, por una cifra estimada entre US$16 millones y US$21 millones, convirtiéndose con apenas 25 años en uno de los propietarios de clubes más jóvenes del fútbol europeo.

A esta lista se suman otras figuras que han optado por participaciones minoritarias en clubes, como Luka Modric, inversor en el Swansea City de la Segunda División inglesa, y Didier Drogba, accionista del Phoenix Rising FC, equipo de la segunda categoría del fútbol estadounidense. Y el Le Mans, club que compite en la Ligue 2 de Francia, anunció que el arquero del Real Madrid, Thibaut Courtois, se convirtió en uno de sus inversores minoritarios a través de NxtPlay Capital.

Para muchos jugadores, invertir en equipos representa no solo una oportunidad de negocio, sino también una forma de mantenerse vinculados al deporte y participar en el desarrollo de nuevos proyectos deportivos. Para el analista deportivo Andrés Charria, este fenómeno responde tanto a intereses económicos como deportivos. “Nadie invierte la plata para perderla. Bien manejado, el fútbol es un muy buen negocio, pero también está el amor por un club o por una región”, explica. Sin embargo, advierte que el éxito no está garantizado.

“Los equipos que tienen dinero son los que habitualmente ganan. Un jugador puede comprar un club y ayudarlo a crecer o incluso ascender, pero dominar un campeonato es mucho más difícil”, además agrega que la presencia de exjugadores en la propiedad de clubes puede aportar una mirada distinta sobre la gestión deportiva.

LOS CONTRASTES

  • Andrés CharriaAnalista

    “Ser exjugador no garantiza que un equipo vaya a mejorar. Manejar un club de fútbol es muy difícil y tiene muchos componentes extradeportivos”.

Estos son los patrimonios millonarios de los futbolistas

Las inversiones de futbolistas en clubes también están respaldadas por las grandes fortunas que han acumulado a lo largo de sus carreras deportivas y contratos comerciales. Cristiano Ronaldo tiene un patrimonio cercano a US$1,2 billones, mientras que Kylian Mbappé rondaría los US$250 millones, cifras que explican su capacidad para invertir en la industria del fútbol.

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