Pasquale Sabino lleva sus trajes a la medida y a domicilio alrededor del mundo

Expansión

Abierta en 1958, Sabino Sartoria es la sastrería más famosa de Nápoles. Desde hace 10 años ofrece su servicio a medida a cualquier lugar del mundo: diseños con corte clásico que confecciona a partir de 2.200 ?.A sus 80 años, Pasquale Sabino sigue al frente de la sastrería, un negocio que sus hijos han adaptado a las nuevas necesidades del mercado global con sastrería a domicilio en varios países.

Uno de ellos, Michele, de 42 años, cuenta que 'cada 40 días paso una semana en Nueva York; y una vez al mes voy tres días a Londres y otros tres a París para atender a los clientes. Hago visitas regulares a Bakú, en Azerbaiyán, y a ciudades como Moscú, Doha o Montecarlo. Llevo una vida bastante errante, muy viajera, lo que me obliga a organizarme bien para compatibilizar el ámbito profesional y personal'.

Él también es sastre y lleva ya 25 años en el negocio que creó su padre como continuidad de otro que había abierto su abuelo en los años 20. 'Mi padre siguió con la tradición familiar cuando inauguró el negocio, ya que mi abuelo también era sastre y tuvo su primer taller en 1928. Lo llevamos en la sangre y es un oficio que sentimos, respetamos y queremos que tenga continuidad. Por eso mi padre inició una escuela de sastrería para que la artesanía del oficio se perpetúe', continúa Michele.

Los Sabino viven entre Nueva York, Londres, París, Montecarlo, Bakú, Doha… Se pasan la vida recorriendo el mundo con su servicio internacional de sastrería a medida y a domicilio. Dos cuestiones a priori excluyentes -exclusividad y globalización- se dan la mano y convierten su negocio en una floreciente empresa en la que trabajan 18 profesionales.

El salto de Nápoles al resto del planeta surgió hace una década. Hasta entonces se habían centrado en el mercado local. 'Iniciamos el servicio en Nueva York, y lo hicimos con prudencia porque no sabíamos con seguridad cuál sería la respuesta. Hoy tenemos más de 250 clientes sólo en Manhattan. Algunos de ellos nos encargan hasta 10 trajes al año en las dos temporadas de invierno y verano; y ese volumen de trabajo es el que nos obliga a que cada mes y medio nos desplacemos a Estados Unidos durante una semana. En Londres y en París también tenemos clientela fiel y viajamos mensualmente para satisfacer sus necesidades'. En una década han conseguido cientos de clientes en varias ciudades de Estados Unidos, en toda Europa y en Oriente Medio. 'El 55% del negocio lo hacemos en el exterior y el 45 % en el mercado interno de Roma, Milán o Nápoles', asegura Sabino en su taller al sur de Italia, en Casalnovo di Napoli.

La primera vez que se atiende a un cliente necesitan hacerle las tres pruebas académicas de la sastrería a medida, un procedimiento que se simplifica en los siguientes encargos, cuando el sastre ha hecho ya el patronaje ajustado a las medidas del comprador.

'Los precios varían según dónde entreguemos el traje. En la sastrería en Nápoles cuesta 2.200 ? de media; en Londres el precio es de 2.700 ? y si lo entregamos en Nueva York sube a 2.800 ?'. El tiempo de trabajo para confeccionar uno, sin contar los desplazamientos, también es siempre el mismo: 'Unas 54 horas', puntualiza.

Estilos tanto extravagantes como formales
La clientela es una elite de directivos y ejecutivos de multinacionales, millonarios, empresarios y jeques árabes. Sus trajes, de línea clásica, corte perfecto y costura impecable como claves generales, tienen las particularidades de cada cliente: 'En Londres y Nueva York quieren novedades en tejidos de temporada. Los colores suelen ser formales, en grises o azules. Los rusos, sin embargo, prefieren los mejores tejidos, los más caros, como la vicuña o el cashmere; y quieren que el traje hable inmediatamente de su poder adquisitivo'.