Turismo

Silvia, la joya escondida del turismo religioso que cumple 135 años de bella tradición

En este municipio del Cauca, la Semana Santa se vive como una experiencia íntima entre fe, tradición y cultura; procesiones iluminadas por velas que vale la pena visitar

Carlos Jaramillo Palacio

Silvia es un paraíso andino a 45 minutos del aeropuerto de Popayán y a 90 minutos del aeropuerto internacional de Cali, un pujante municipio donde conviven cuatro etnias ancestrales con campesinos y pueblerinos que atesoran una Semana Santa como pocas por su belleza. Es una joya escondida del turismo religioso, en la que su gran valor es la espiritualidad y recogimiento.

Además, este 2026 conmemora 135 años de sus procesiones, que son alumbradas por filas de personas que rezan por las callejuelas del pueblo. Estas constan de unas 30 imágenes coloniales que representan el calvario de Jesús y que son entre las 7:00 p.m. y las 12:00 a.m.

Gráfico LR

“Es un orgullo muy grande llegar a los 135 años de procesiones de Semana Santa, porque como silvianos somos muy amantes de nuestras tradiciones. Procuramos conservar nuestra espiritualidad y en medio de nuestra diversidad cultural, las procesiones son un factor que nos une a pesar de tener diferentes cosmovisiones. La Semana Santa de Silvia es un espacio de integración, de congregación comunitaria en el cual la población se une a tener un encuentro íntimo con Dios”, cuenta Marco Julián Paredes, secretario general de la Junta Permanente Pro Semana Santa de Silvia.

Marco Julián Paredes, secretario general de la Junta Permanente Pro Semana Santa de Silvia.

 

Esta celebración es una de las más importantes del Cauca y gana terreno en el país por su belleza, solemnidad y demás detalles, que son cuidados con una gran planificación.

"En el año 2021 fuimos declarados como Patrimonio Cultural Inmaterial y Bien de Interés Cultural del Departamento del Cauca. ¿Por qué motivo? Porque reunimos, aparte de la tradición religiosa y espiritual, toda esa cosmovisión mestiza, indígena, fruto del sincretismo cultural. Las procesiones de Silvia tienen su toque artesanal, su toque nativo. Se viven a través no solamente del arte, de la pintura, de la música. Somos un pueblo que tiene en la zona urbana ocho bandas marciales, entre marciales y rítmicas, bandas de músicos, de niños, jóvenes, adultos. Todo eso nos hace que nuestra celebración sea considerada patrimonio porque conservamos desde hace 135 años nuestras procesiones de la Semana Santa", agrega Paredes.

Este año, la conmemoración adquiere un significado especial bajo el lema “Hay amor en cada paso”.

 

También dice que "sabemos que la gente conoce nuestra tradición, conoce a Silvia, que es un pueblo de paz, un remanso de tranquilidad, con unos paisajes verdes espectaculares, con la amabilidad de su gente, con un clima frío, pero un calor humano inmenso que recibe a todos los visitantes y turistas".

"Además, tenemos una variada opción para los turistas que nos visitan, no solamente la parte religiosa de las procesiones, sino que tenemos nuestro entorno natural, nuestro medio ambiente, que es rico en recursos hídricos. Tenemos cultivos de fresa, de papa, de maíz, tenemos sitios para ir a hacer sendero ecológico. Y en la parte urbana del municipio y en la zona campesina, pues todavía se puede apreciar el pan hecho, por ejemplo, en horno de leña, la pesca de trucha. Es un pueblo muy tranquilo y muy lindo que vale la pena visitar y conocer".

La programación

La Semana Mayor allí inició ayer, con el Viernes de Dolores y la procesión de la Santísima Virgen de los Dolores. Este año, bajo el lema “Hay amor en cada paso”, los cargueros, músicos, sahumadoras, niños alcayateros, regidores y devotos prepararon un homenaje que refleja el amor y la devoción que han mantenido viva esta tradición durante más de un siglo.

Uno de los eventos más destacados será la Procesión del Recuerdo, este sábado 28 de marzo, que rinde homenaje a las generaciones que han preservado la tradición y permite a propios y visitantes vestirse a la usanza del siglo XIX, evocando la memoria histórica y el sincretismo cultural que caracteriza a Silvia.

Con 135 años de historia, la Semana Santa de Silvia se consolida como una de las celebraciones religiosas más significativas del departamento del Cauca.

 

"Es una procesión muy bella porque hace parte del plan de salvaguardia de las procesiones de Silvia, en el cual toda la gente retoma la usanza de finales del siglo XIX. La gente mestiza, los campesinos, los indígenas, todos con sus trajes ataviados y es una procesión que va a salir del camposanto local. Y digamos que ese es un evento, si no innovador, muy creativo que tendremos este año y se realiza cada cinco años".

"De resto, tenemos 12 procesiones espectaculares. ¿Y por qué espectaculares? Porque son muy solemnes, se viven en un silencio absoluto que sólo rompen las notas de las bandas marciales y rítmicas que acompañan las procesiones. El alumbrado, la población sale masivamente a acompañar los pasos en el alumbrado con sirios y velas de cera de laurel y participan niños, jóvenes, adultos, indígenas, mestizos, campesinos, visitantes. Silvia es un pueblo pequeño pero con una fe muy arraigada y una cultura muy especial por conocer", relata el secretario general de la Junta Permanente Pro Semana Santa de Silvia.

Mientras que el Domingo de Ramos se vivirá con la bendición de los ramos y la entrada triunfal de Jesús desde el barrio La Esperanza hasta el parque principal. Durante el Lunes, Martes y Miércoles Santo, los visitantes podrán acompañar celebraciones eucarísticas, viacrucis y solemnes procesiones como La Veracruz, Los Amos y la del Amo Jesús.

El punto culminante llega el Jueves Santo, con la Última Cena, el lavatorio de los pies y la procesión penitencial del Santo Cristo. El Viernes Santo, miles de fieles acompañarán el Viacrucis matutino y la solemne Procesión del Santo Entierro de Cristo por las calles del municipio, seguida del tradicional Sermón de las Siete Palabras.

Los días santos concluyen el Sábado Santo con la Vigilia Pascual, seguida de la procesión de Jesús Resucitado el Domingo de Pascua. Estimaciones de la Alcaldía de Silvia es que la derrama económica en estos días sea de cerca de $2.500 millones.

Para cerrar, Marco Julián hace una reflexión sobre el mensaje que se quiere transmitir al rendir homenaje a las generaciones que han mantenido viva esta tradición. "Lo más relevante para nosotros es volvernos a reencontrar con nuestras raíces, afianzar ese sentido de identidad que tenemos y fortalecer el amor a nuestra tierra y a nuestras tradiciones".

"Es enseñarle a nuestros niños más pequeños de dónde venimos y para dónde queremos ir, conservando parte de nuestro pasado, exaltándolo y proyectándolo en el tiempo. Los mejores homenajes se hacen en vida. Lo que nosotros queremos transmitir al rendir este homenaje a las generaciones que han mantenido viva esta tradición es de agradecimiento, de gratitud por toda la labor que ellos han hecho, por ese esfuerzo que han puesto, por ese amor en cada paso que dan o que han dado y que seguimos dando para conservar nuestras procesiones de Semana Santa de Silvia, para proyectarlas en el tiempo".

Cada año, la celebración transforma las calles de Silvia en escenarios de devoción y encuentro.

 

Y cuando la última vela se apaga y el eco de las bandas se disuelve en el silencio de la montaña, Silvia vuelve a su calma habitual. Pero algo queda suspendido en el aire, la certeza de haber presenciado una tradición que no solo se conserva, sino que se siente y se hereda. Así es la Semana Santa en Silvia, la joya más desconocida del turismo religioso.

TEMAS


Semana Santa - Cauca - Religión