Spotify y la marca Liquid Death lanzan una urna para escuchar música “desde el más allá”
jueves, 26 de febrero de 2026
La “Eternal Playlist Urn”, de edición limitada y disponible solo en EE. UU., incorpora un altavoz bluetooth y se complementa con un generador digital de listas póstumas en Spotify.
La muerte ya no implica necesariamente silencio. Liquid Death y Spotify han unido fuerzas para presentar un singular producto de merchandising: una urna funeraria con altavoz inalámbrico integrado que permite reproducir música incluso después de cruzar simbólicamente el tunel.
Bautizada como “Eternal Playlist Urn”, la pieza de edición limitada se comercializa a través de la web de Spotify y combina diseño minimalista con funcionalidad tecnológica. La urna incluye un altavoz bluetooth incorporado en la tapa, que puede conectarse al teléfono móvil u otros dispositivos para reproducir música en su interior.
Con unas dimensiones de 18 centímetros de largo y ancho y 28 centímetros de alto, un peso aproximado de un kilo y carga mediante cable USB-C, el producto busca integrarse de manera elegante en el hogar, ya sea sobre una repisa o en una mesa de noche.
La iniciativa se complementa con el lanzamiento en Estados Unidos de la herramienta digital “Eternal Playlist Generator”, un generador de listas musicales que, tras responder a una serie de preguntas sobre estilo y géneros preferidos, crea una playlist personalizada basada tanto en las respuestas del usuario como en su historial de escuchas. Esta lista puede guardarse, compartirse y escucharse como cualquier otra dentro de la plataforma.
Tanto la urna como el generador digital están disponibles únicamente para residentes en EE. UU. No obstante, si la propuesta tiene buena acogida, la colaboración podría extenderse a otros mercados.
No es la primera incursión de Liquid Death en campañas con estética funeraria. En el pasado, la marca subastó un congelador con forma de ataúd y colaboró con la firma cosmética e.l.f. para lanzar un kit de maquillaje presentado en un féretro, reforzando su identidad provocadora y su afinidad estética con lo disruptivo.