¿A quien leer, a la Super o al Banrep?

La semana pasada el mundo económico y los inversionistas recibieron dos mensajes contrarios sobre la economía colombiana entorno al crédito de los hogares: la Superfinanciera dice que la deuda es buena y crece a buen ritmo, mientras que el Banco Central informó que el crédito de los hogares crece a una velocidad preocupante.

Es comprensible que el Banco deba y quiera mantener su línea ortodoxa, más aún con la expansión que causará el aumento del Smlv, llamando a la calma y a la prudencia al mercado, subiendo las tasas de referencia y diciendo que el crédito crece a gran velocidad; más como es claro, la cartera ha reducido su velocidad de crecimiento.

Este crecimiento ha sido un crecimiento saludable por razones simples: mayor penetración bancaria y mayores controles de riesgo crediticio. Quizá el Banco olvida esto o bien llama a la prudencia para evitar problemas, pero si alguien lee el informe de la Super inmediatamente comprende que el país está en condiciones crediticias excelentes y el negocio de la intermediación bancaria va bien.

Es fundamental quitarnos en encima el temor al crédito de consumo, como se suscitó en 1994 hasta la caída en 1999, que en algo tuvo que ver el cambio del Upac apalancado en IPC al Upac atado a la DTF; el crédito de consumo no es malo, por el contrario es la forma de aumentar el capital de los hogares de clase baja y subir a clase media.

Las tasas sin duda son el termómetro de la economía: si están altas se prevén problemas y si están bajas se esperan tiempos más cómodos. Por esto la subida de tasas no es fácil de leer para el mercado, porque mientras los indicadores son sanos la posición del médico es mandar más remedio.

Para comprender que pasa en el país es fundamental recordar que en 1999 comprar un carro se necesitan 124 Smlv y hoy cuesta cerca de 64; así pues el país se enriqueció y la bancarización cambio, por ende los indicadores que hemos venido usando deben ser calibrados a las realidades presentes, como por ejemplo pensar que el crecimiento del PIB potencial aún es del 4%, pese a que la inversión de la industria en los últimos años ha aumentado la capacidad instalada.

Por esto hoy, yo prefiero leer el informe de la Super que los del Banco, porque la realidad en este momento se distancia de la ortodoxia, debido a que se valoran realidades distintas: la Super habla de lo que está pasando con indicadores de riesgo, mientras en el Banco cambia los indicadores de riesgo por razones potenciales, frenando así el crecimiento de la economía, y causando que desaprovechemos la situación de la expansión de la demanda interna ante el aumento de la capacidad de compra de los salarios y que causemos que los créditos sean un tanto más costosos de pagar.

Afortunadamente el país cuenta con ambas instituciones y los decisores de la política económica son más de uno, así las posiciones sobre la economía pueden ser diferentes y permiten a los timoneles tomar decisiones en pos del crecimiento de la economía y la generación de empleo. Quizá mañana sea bueno leer al Banco, a la Super, al Dane e incluso a la Dian para saber realmente cómo va la economía y para donde va, porque en un mundo tan complejo, un solo informe ya no basta.