Alza del petróleo aumenta los temores de una recesión global

Desde hace varios meses la crisis financiera de la zona euro ha sido el centro de atención de las bolsas mundiales. En gran medida, los esfuerzos de los ministros de Finanzas de la región y del Banco Central Europeo por reestructurar la deuda de Grecia y por implantar la actual política monetaria de otorgar liquidez al sistema financiero están comenzando a tranquilizar los mercados, surgiendo ahora otro factor de riesgo para la economía que es el elevado precio del petróleo.

La escalada de los precios del petróleo cada vez preocupa más a los consumidores estadounidenses. Esta supone una amenaza para el crecimiento mundial.
 Los consumidores deben gastar más en gasolina y otros derivados del petróleo obligándoles a gastar menos en otros bienes y servicios; con menor poder adquisitivo se disminuye la demanda. Además, la inflación afecta el resultado de las compañías que tendrán mayores costos de energía y este aumento, en caso de reflejarse en los precios, afectará el consumo.

Si bien es cierto el mercado laboral estadounidense ha registrado una sólida creación de empleos en los últimos meses, lo cual apoya el gasto del consumidor el incremento en el precio de la gasolina, vuelve altamente vulnerable la mejoría alcanzada hasta hoy.

De hecho desde hace varios años la recesión y el aumento de precios de petróleo han ido de la mano; la reciente crisis financiera del 2008 estuvo acompañada de una alta subida de precios del oro negro. Y años atrás se reflejaron estos hechos como la guerra de Irán – Irak en 1980 y la del Golfo Pérsico en 1990. El año pasado la situación política de Libia y de Egipto hizo disminuir  la producción de crudo provocando grandes saltos en los precios de futuro y al contado

Para los próximos meses se puede presagiar el aumento del combustible ante las crecientes tensiones entre Irán y los países de Occidente y por la cercanía del verano, época del año en la que más se consume gasolina.

De hecho, la Unión Europea acordó prohibir las importaciones de petróleo iraní, lo que motivó nuevas amenazas de este país de cerrar el Estrecho de Ormuz, principal canal de la región para transportar crudo por barco y por el cual pasa el 20% del petróleo mundial.

Estas sanciones buscan detener el programa nuclear de Irán, reduciéndole los ingresos provenientes del petróleo.

En lo corrido del año, los precios de la gasolina han subido más de un 8% en Estados Unidos. Esto ha generado grandes debates en la Casa Blanca, y el Gobierno afirma que hará lo que esté a su alcance para deshacer los inconvenientes que estén impulsando esta subida, mientras los republicanos argumentan que el presidente ha reducido la exploración doméstica de petróleo.

Obama ha pedido en varias ocasiones que termine un alivio fiscal de aproximadamente US$4.000 millones anuales y subsidios concedidos a compañías petroleras. Actualmente, en algunos estados el precio del galón está por encima de US$4.

El crecimiento de la demanda mundial de bienes y servicios está en riesgo ante los conflictos de la mayor zona de generación de petróleo.

El grado de influencia de ésta subida de precios estará de acuerdo a la duración y magnitud del mismo. La Reserva Federal estima que el país crecerá en un rango del 2,2%-2,7% en 2012 pero una posible disminución del suministro podría afectar la producción global de petróleo reduciendo el crecimiento y generando el riesgo de una nueva recesión.

El impacto sobre la inflación puede llevar a los bancos centrales a anticipar algunas medidas de política monetaria como elevar las tasas de interés.

A la vuelta podría estar un posible decrecimiento de la economía estadounidense y por ende de la europea. En definitiva, un aumento sostenido de la gasolina pondría en aprietos a la Reserva Federal.