¿Austeridad es la solución?

Al parecer la palabra clave en estos tiempos de crisis internacional es "austeridad". Se entiende por austeridad aquella condición que supone la falta de exageración, o en otras palabras, rehusar a lo innecesario.

En la actual fase de la crisis financiera, surgida después del colapso del 2008, ha predominado en Europa la idea de austeridad como solución a los profundos desequilibrios económicos. Esta idea liderada por Alemania ya está encontrando voces de protesta.

Para nadie es un secreto el pobre desempeño del crecimiento de la eurozona pero precisamente ahí es donde las naciones quieren volver algún día, como lo señaló en días pasados, Mario Draghi presidente del BCE afirmando la importancia sobre la actual necesidad de un "pacto de crecimiento": Algunos señalamientos están únicamente viendo los efectos inmediatos de la austeridad: más desempleo, menor consumo, más pobreza. Por esto es muy común el debate entre austeridad y crecimiento, teniendo su mayor eco en las campañas electorales que se avecinan.

La segunda vuelta electoral de Francia es esperada por muchos y crece la preocupación ante una posible victoria del socialista Hollande quien es un crítico de la política de austeridad. Esta segunda vuelta electoral coincide con los comicios parlamentarios en Grecia donde el apoyo a dos importantes partidos favorables al rescate está muy debilitado. Mientras tanto en Irlanda se avecina un referendo sobre el pacto fiscal de la zona euro. De esta manera, el momento actual es propicio para debatir y protestar, así como de intentar ganar más votos ante las próximas elecciones.

A esta incertidumbre se suma Holanda, país que ha tenido una de las economías más estables, hace pocos días, renunció el primer ministro y su gabinete tras el fracaso de las negociaciones sobre la reducción del déficit público, resistiéndose a las medidas de austeridad estipuladas por la Unión Europea y enfrentándose al riesgo de perder su preciada calificación triple A debido a su alta deuda.

Aunque en este momento hay una aparente resignación en la población europea no se puede olvidar las protestas violentas en Grecia y huelgas en otros países como Portugal con menor impacto en la economía. Sin embargo, el descontento es general y la aparente aceptación no se prolongará por más tiempo con más medidas de austeridad, más ahora que el Reino Unido y España se declararon en recesión.

Nadie en Europa duda si la austeridad es o no necesaria, y es claro, que se seguirán generando diversas posturas unos continuarán defendiendo el recorte de gastos y otros apoyando una política expansionista,  lo que se ve hoy en día es que a pesar de esta estricta política fiscal aún no hay confianza en la deuda pública y el sistema bancario. Lo importante es que este debate no continúe retrasando la introducción de medidas efectivas que generen unas bases sólidas para enfrentar mejor la actual crisis, estableciendo el tiempo apropiado para cada etapa que surja en el camino.