Buenaventura: S.O.S

En repetidas ocasiones he señalado en este espacio la necesidad de volver nuestra mirada al Pacífico y definir una estrategia que nos permita tener un activo relacionamiento con los países de Asia – Pacífico, región que ha sido definida como el motor de la economía del siglo XXI y centro del comercio mundial.

Se ha señalado que dicha estrategia pasa por convertir a Buenaventura en una ciudad puerto, a través de la cual se materialice físicamente la unión de Colombia con la región del Asia – Pacífico.

En la actualidad, Buenaventura no ofrece las condiciones para cumplir con ese papel, pero puede hacerlo. La ciudad ha sido víctima de todos los males que han azotado a nuestro país, el narcotráfico permeo las diferentes actividades políticas, sociales y económicas y destruyó cualquier posibilidad. En el campo económico, la desaparición del sector pesquero es un buen ejemplo de ello. La corrupción se apoderó de lo público. La guerrilla y el paramilitarismo se disputan el territorio, en alianza con el narcotráfico.

Esta situación permite entender por qué Buenaventura presenta cifras de desempleo que hoy se sitúan por encima del 60%. Pero hoy, igualmente, la dinámica de la economía mundial se ha movido al Asia – pacifico y ofrece inmensas posibilidades para que Buenaventura se recupere de estos males que le han sido característicos en los últimos años y se proyecte como una ciudad puerto que integre a Colombia con la economía internacional.

En primer lugar, en las últimas elecciones ganó un candidato que llega a la Alcaldía libre de los compromisos que hoy tienen en la cárcel a anteriores alcaldes.

En segundo lugar, el Gobierno Nacional ha entendido que es necesario acelerar el proceso de desarrollo de la infraestructura vial y de comunicaciones que permita la interconexión del centro del país con el puerto, de forma que se superen los cuellos de botella que hoy se presentan y que castigan la competitividad del comercio exterior del país.

De igual manera, la comunidad de Buenaventura es más consciente de que la superación de estos problemas les corresponde en primera instancia a ellos. Nadie va a llegar, cual Mesías, a salvarlos. La propia comunidad puede sacar adelante a Buenaventura.

En el entretanto, sin embargo, es preciso preservar lo que hoy existe, me refiero al Puerto de Buenaventura. El puerto es hoy el eje de la actividad económica legal, gracias a que por allí entra buena parte de las importaciones que efectúa el país e igualmente sale un número importante de exportaciones. Pero la vida del puerto no está asegurada, a pesar de las inversiones que se han realizado para modernizar la infraestructura, mediante la compra de modernas grúas pórtico y el desarrollo de un moderno puerto de contenedores.

Sobre el puerto se cierne una gran amenaza, la sedimentación del canal de acceso puede llevar a que los buques de gran calado no puedan entrar al puerto. Para evitar este peligro, se ha decidido dragar el canal interno a 12,5 metros y el canal externo a 13,5 metros como una primera fase que posteriormente debe llevar a tener un calado de 15 metros, profundidad similar a la que va a tener el canal de Panamá.

Esta tarea de dragado no se ha podido llevar a cabo por múltiples circunstancias. Cuando finalmente, se consideraba que se podían iniciar las obras ha surgido una nueva dificultad, no se ha podido efectuar la cesión de la licencia ambiental para el dragado.

La licencia ambiental se expidió en cabeza de un ente diferente a quien va a realizar la obra. Desde el pasado 20 de enero se ha solicitado la cesión pero esta no se ha efectuado, el 19 de marzo vencen las pólizas de seriedad de las propuestas para el dragado y que fueron presentadas el 19 de septiembre.

Si antes del 19 de marzo no se cuenta con la cesión de la licencia ambiental, el trabajo se cae y se tendría que empezar de nuevo con el proceso. Esperamos que ello no ocurra, Buenaventura se merece una mejor suerte.