Calidad y transparencia deben garantizarse

El periodismo está viviendo una de las etapas más controversiales en todo el mundo. Acosado por los problemas de la crisis económica y las presiones sobre lo que se puede y no se debe difundir, o la manera correcta de encontrar información entró en una especie de retiros espirituales para analizar el rumbo de una profesión que va muy de la mano con las libertades democráticas.

Los medios de comunicación y los periodistas están en medio de un profundo debate de cara a las filtraciones de documentos privados en Wikileaks y el lío por las famosas chuzadas de News of the World, que cerró después de más de 168 años de ser casi los primeros en lecturabilidad, por la difusión de chismes y escándalos a todo nivel.

La semana pasada Unesco convocó a una conferencia en París sobre el futuro de los medios tras las filtraciones y las escuchas ilegales, en las que se vieron involucrados hasta el primer ministro británico y militares estadounidenses.

La conferencia internacional "El mundo de los medios de comunicación después de Wikileaks y News of the World" analizó la situación planteada por la filtración de cables diplomáticos estadounidenses que avergonzaron a sus implicados en el mundo, aunque nadie se atrevió a negar la veracidad de su contenido.

Por eso la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, convocó durante dos días a 37 expositores del mundo del periodismo y los medios, para evaluar las repercusiones para la libertad de prensa y el derecho a la información.

La cita fue en un lugar histórico para la democracia, la bella Paris, corazón de la revolución francesa.

La Unesco consideró que con los 200 profesionales de los medios de comunicación y expertos de todo el mundo que deliberaron al finalizar la pasada semana, se logró reflexionar sobre las chuzadas del diario sensacionalista de Rupert Murdoch para obtener exclusivas y haber pagado a funcionarios públicos para lograr ese acceso.

Sobra advertir que por fortuna en nuestros medios de comunicación colombianos se trabaja para mantener el equilibrio y el respeto tanto por las fuentes como por la audiencia, ya sea en medios de televisión, radio o periódicos.

Sin embargo, es conveniente que por acá tomemos nota de esos fenómenos para que evitemos a toda costa que nuestros medios y periodistas se contagien de esas prácticas, por aquello del afán de la chiva.

Con los más de 56 periódicos que circulan en Colombia, los noticieros locales, regionales y nacionales o las estaciones de radiodifusión podría correrse ese riesgo, pero debemos cerrar filas para evitar que esas prácticas se conviertan en comunes. A nadie le conviene que se corrompa una profesión indispensable en países democráticos como lo ha sido Colombia.

Obtener chivas es una sensación de riqueza profesional para un periodista, pero no es lo mismo violar la ley o los derechos fundamentales de las personas en nombre de una primicia que finalmente terminará volviéndose en contra del propio medio y del periodista.

En el país deberíamos promover este tipo de análisis, especialmente al interior de las agremiaciones periodísticas que están llamadas a velar por la transparencia y el derecho a la información. Esa inquietud bien vale la pena analizarla, antes de llegar a los extremos a los que llegó News of the World, que ya no circula porque los excesos pesaron demasiado a su credibilidad. La confianza debe prevalecer.