China una oportunidad más que una amenaza

Es de esperar que para muchos representantes de la industria colombiana el tema de la competencia global sea objeto de estudio y de recelo puesto que nuestro país es difícilmente competitivo en varios sectores, por tal motivo algunos creen que sería "poco conveniente", siquiera estudiar un TLC entre Colombia y China.

Los argumentos en indicadores son claros, los 7.600 millones FOB de dólares que representan las importaciones que hacemos del país asiático no se pueden comparar con los 1.900 millones FOB que nosotros exportamos hacia el anfitrión de la Expo Mundial 2010. Sin embargo este análisis debe ir más allá.

¿Qué opciones de negocios tenemos con China?, ¿en qué somos competitivos? y ¿qué tenemos que aprender de un país que en tan pocos años llego a posicionarse como una potencia mundial? Colombia un país rico en frutas, café, esmeraldas, carbón y muchos recursos naturales tiene en China un mercado potencial enorme y poco explorado y a diferencia de otros países con los que tenemos relaciones comerciales más fluidas no competimos directamente en estos sectores.

Pero la angustia de la industria no está en nuestras exportaciones sino en los bienes que nos ofrece el gigante asiático y cómo nos puede afectar esta relación. Tecnología en Telecomunicaciones, vehículos de transporte -automóviles, motos, bicicletas-, herramientas para fortalecer el agro como tractores, maquinas industriales y toda la tecnología que nos vuelve más competitivos y que representa  al menos un 35% de las importaciones de China a Colombia, mientras que rubros como calzado y tejidos pueden estar cerca al 3%, revisando datos de la DIAN para el año pasado.

También hay otro tipo de intercambio comercial y de desarrollo industrial que podemos aprovechar; el mejoramiento de los puertos, el interés por la navegabilidad del rio Magdalena, la construcción de vías férreas y todas las rutas de acceso alternativas al interior del país que solo ofrecen competitividad no con China, sino de Colombia para el mundo.

Es por esta necesidad de optimización que los empresarios que dejaron atrás el temor y lograron  identificar los mercados inexplorados de Asia como una oportunidad y no como una amenaza, han invertido en maquinaria y tecnología que transformaron sus negocios en iconos de la industria y sobretodo desarrollaron un grado de competitividad a nivel global que los ubica en el mercado como actores y no como sobrevivientes.

El estigma de producto chino de mala calidad se quedó en solo eso, un estigma sin fundamento sí se tiene claro qué se va a comprar. La base de nuestro futuro se concentra en el mundo de competencia al que estamos entrando por cuanto no debemos temer a negociar con el otro lado del mundo sino aprender de ellos y explotar las bondades de tecnología y tecnificación que nos ofrecen.