Cinco razones por las que me gusta la Alianza del Pacífico

Cuatro de las economías de más rápido crecimiento de América Latina – México, Chile, Colombia y Perú – lanzaron oficialmente la Alianza del Pacífico la semana pasada en un esfuerzo por unir el Pacífico Latinoamericano. Juntos, los países de la Alianza cuentan con 200 millones de consumidores y serían la novena economía más grande del mundo. Estas son las cinco razones por las que me gusta este nuevo club y por las que creo que puede funcionar.

No tiene un acrónimo confuso. América Latina tiene un conjunto cada vez mayor de agrupaciones regionales y subregionales, incluyendo la OEA, UNASUR, ALADI, SICA, MERCOSUR y el ALBA, inspirado por Chávez. Ninguno de estos ha dado resultados impresionantes recientemente. La Alianza del Pacífico ya está logrando un buen comienzo con la elección de un nombre sencillo. El grupo es pequeño por ahora (Costa Rica y Panamá esperan incorporarse en una fecha posterior) y tiene ideas afines que debe ayudarle a cumplir sus metas a corto plazo.

La Alianza promoverá la libre circulación de mercancías y fomentará la cooperación. Un pilar fundamental de esta alianza es el comercio y la idea de que un comercio más libre puede beneficiar a todos los socios. Los cuatro países ya comercian libremente entre si por lo que podrán centrarse en otras áreas como la vinculación de sus bolsas de valores (Colombia, Chile y Perú ya han empezado esto).

En conjunto, las exportaciones de la Alianza del Pacífico representan ya el 55% del total de la región y esta cooperación adicional podría aumentar esta cifra. Los países de la Alianza entienden correctamente que son más fuertes como grupo de lo que son individualmente. Esperan combinar esfuerzos para atraer el comercio y la inversión de Asia mediante la creación de oficinas conjuntas de promoción comercial. Esto ayudará a presentarse de manera más competitiva a importadores e inversionistas y permitir que cada país se centre en sus fortalezas. Una oficina conjunta de promoción sería capaz de ofrecer oportunidades al vino chileno, a la maquinaria mexicana, al café Colombiano y a los minerales peruanos. Este tipo de cooperación es la única oportunidad de América Latina de vender productos competitivos en el mercado asiático.

La Alianza promoverá la libre circulación de personas, lo cual fomentará la innovación. Me parece increíble que algunos latinoamericanos todavía necesiten visas para visitar países vecinos. Esto hace que sea más caro y lento que empresarios, inversionistas y estudiantes viajen de un país a otro y restringe la difusión de ideas y oportunidades. La Alianza establece el objetivo de eliminar las restricciones de visado para los miembros.

Uno de mis aspectos favoritos de la Alianza es que trata de crear un sistema conjunto de universidades parecido al de los EE.UU. o Europa, donde los estudiantes de un Estado pueden estudiar en otro y recibir los mismos créditos. Una vez más esto suena simple pero estimularía la competencia académica, fortalecería a las universidades existentes y produciría mejores estudiantes mejorando el entorno para la innovación. Un colombiano inteligente podría optar por estudiar en la mejor escuela de negocios en Chile y luego asociarse con un compañero mexicano para crear una empresa en Monterrey. Para completar el círculo virtuoso, él / ella podría volver a invertir las ganancias en Colombia.

Tiene el potencial de avanzar la democracia del mercado libre en América Latina. Si estos cuatro países demuestran que una cooperación más estrecha y la apertura comercial pueden traer riqueza sostenible y crecimiento le daría un duro golpe al modelo estatista defendido por Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Y por último … me gusta la geografía. Aunque a veces ignorada, la posición geográfica es un importante indicador de crecimiento económico potencial. Dos países de la Alianza, México y Colombia, y los dos observadores, Costa Rica y Panamá, tienen acceso tanto a los océanos Pacífico y Atlántico, colocándolos en una buena posición para comerciar con Asia, las Américas y Europa. Con Perú y Chile que ya tienen vínculos con Asia y los EE.UU., todos los países de la Alianza están bien conectados con el comercio y las rutas de inversión importantes, dándoles una importante ventaja sobre Brasil y Mercosur.

(*) Editor de Economía de Noticias Univisión