Combustibles, amenaza y oportunidad

Ahora que los inversionistas se quejan de los problemas por la crisis financiera global y buscan opciones para llevar sus recursos a terreno seguro, en lugar de presionar al alza como burbuja los precios del petróleo deberían hacer frente común e invertir en la investigación sobre nuevas fuentes de energía.

Esas inversiones además de ser buen negocio sirven al medio ambiente mientras alivian las presiones sobre la inflación de precios al consumidor que a nadie ayudan, inclusive son malas para los inversionistas.

Como observadores nos preguntamos ¿por qué las opciones de negocio parecen tan malas para la mayoría? Eso es lo que parece sentirse cuando día a día los reportes muestran cómo los comodities como el petróleo siguen al alza.

El oro negro amenaza con volver al máximo histórico de la jornada del 11 de julio de 2008, cuando cerró en Us$147.25, mientras es menos común escuchar sobre  acciones de los gobiernos contra la dependencia del petróleo.

El precio del barril de petróleo West Texas Intermediate, WTI, que se transa en la poderosa Wall Street fue de US$25 en 2003 y la semana pasada mostró nuevos incrementos por encima de los US$125.

En Colombia la dicotomía es cruel porque los precios altos son buenos para Ecopetrol, que en su próxima asamblea de accionista planea proponer un jugoso pago de dividendos a sus más de 521 mil accionistas y por supuesto al Gobierno, principal propietario de la petrolera nacional.

Ecopetrol pagará como dividendo  unos $300.000 por cada mil acciones que se suman a los 10,9 billones que recibirá la Nación como mayor accionista, propietaria del 88,5% de la petrolera colombiana por el reparto del 70% de utilidades del año pasado.

En su informe a la asamblea del 22 de marzo de este 2012, Ecopetrol reportará utilidades netas en 2011 por $15,4 billones de pesos y propondrá distribuir 12,3 billones de pesos en dividendos, (ordinario a $263 y  extraordinario a $37 pesos por acción).

Otra cosa es si ese dividendo se pagará en tres cuotas, como ha sido tradicional, o si por el contrario se aplazan esos pagos hasta el año próximo, como lo pide el presidente Juan Manuel Santos.

Ecopetrol también forma parte del combo de las empresas y con ella Colombia, que se afectan por hechos lejanos como los problemas en África y Oriente Medio. Se sintió con los conflictos en Siria, la guerra en Iraq y ahora sigue en la lista Irán que amenaza con extender su actual veto en ventas de Francia e Inglaterra hasta otros países consumidores de Europa.

Sin embargo, para el ciudadano de a pie, que no tiene carro es incomprensible que el precio del petróleo traiga mayores divisas y regalías a Colombia, mientras engorda las arcas de Ecopetrol, mientras se encarece el valor de la leche los huevos, la carne o de los buses para llegar al trabajo.

Al otro lado estarían los posibles inversionistas, quienes podrían leer entre líneas la oportunidad de negocio que se presenta cuando el Banco de la República garantiza que en 2011 nuestras exportaciones de petróleo llegaron a 252,5 millones de dólares.

La oportunidad está ahí porque es indudable que quien encuentre la fórmula para evitar esta dependencia podrá hacer buen dinero, mientras pasa a la historia como el mago que sacó a la humanidad del lío de la dependencia del petróleo, ojalá haya quien le ponga ese cascabel al gato.