Con crecimiento, que no cunda el pánico

Llevamos años con ese dilema que le ha plantado al mundo el crecimiento de China, una locomotora que ahora no parece tan sólida para la economía mundial y que incluso podría llevar a Colombia por caminos menos ágiles en su mercado internacional.

En estos temas económicos, suena contradictorio que hasta el crecimiento sea preocupante.

Acá vamos bien, pero dependemos de varios factores, internos o externos, para seguir por una buena senda de productividad y riqueza, con generación de empleo.

China debe seguir creciendo, pero no tanto; en Colombia la industria necesita seguir su senda ascendente y el empleo requiere un empujón en casi todos los países del mundo, al igual que en el nuestro, para que esa riqueza se sienta de verdad.

Los analistas han advertido en varias ocasiones que para el país sería grave la inevitable desaceleración en el crecimiento económico del poderoso emergente, porque está entre nuestros mejores compradores, que incluso hace rato rebasó a Estados Unidos como socio comercial de Brasil, la economía de mejor desempeño en nuestra región.

El turno de estas advertencias sobre China fue la semana pasada para el Banco Mundial cuando aseguró que 'el gobierno chino tendrá que realizar reformas profundas dado que su ritmo de crecimiento no es sostenible y se reduciría al 50% en los próximo 20 años'.

Esa aseveración puede crisparle los nervios a cualquier interesado en seguirle el pulso al intercambio comercial con un buen cliente que como China, segunda economía mundial, está interesada en extender sus adquisiciones de recursos naturales como carbón y petróleo, o minerales en general, en nuestro país.

Los chinos vienen de una racha de crecimiento anual promedio del 10% del PIB en los últimos 30 años y según el estudio 'China 2030', presentado por el BM, su modelo de crecimiento es insostenible y requiere adaptarse al escenario económico internacional.

Hoy China crece al 9% y debe desacelerarse hasta el 5% o incluso al 6% para mantener los beneficios de pertenecer a la Organización Mundial de Comercio (OMC), que le permite establecer restricciones a la inversión extranjera en automóviles, energía, telecomunicaciones y hasta las finanzas, pese a que países como el nuestro han denunciado que no es equilibrada la competencia en sectores clave como los textiles, por mencionar sólo un ejemplo.

Esa desaceleración llevaría a que China se equilibre en crecimiento con Colombia que según Morgan Stanley podría ser de 6,7%, frente a la expectativa actual del 4,1%, aunque todavía faltan datos que el Dane no ha revelado sobre nuestro desempeño.

En ese mejor crecimiento colombiano, quien lo diría, entra en juego un negocio que está lejos de los mercados internacionales y transacciones en la bolsa: el de los tenderos, que se convirtieron en la gran competencia de los almacenes de cadena que ya tienen presencia en mercados externos.

Según Fenalco, los tenderos colombianos conocen bien su clientela, al menos el 75% de sus compradores pueden llamarlos por su nombre, lo que atrae a quienes gustan del trato personalizado y más familiar. Allá se gastan buena parte de su platica de consumo doméstico.

Las mas de 400.000 tiendas que se calcula operan en Colombia son parte de la generación de empleo, pero también de negocios, al punto que los grandes minoristas quieren disputar su clientela en ese mismo terreno, llegando hasta los barrios. La puja pinta bien.

Con esa competencia se puede calcular un mejor crecimiento económico para Colombia por las mejores ventas y más negocios, tal como lo prevé el Dane tras revelar que en 2011 la producción industrial fue de 4,9% frente a 2010.

Pero China podría ser la piedra en el zapato de estos buenos augurios, ojalá que se tomen los correctivos, antes de una nueva debacle. De lo contrario, estaríamos entrando en terrenos delicados para las finanzas mundiales.