¿Crecimiento sin libertad política?

El Banco Mundial le recomienda a China disminuir su posición de capitalismo de estado a uno de capitalismo de mercado. Pero y ¿las reformas políticas? ¿Acaso no hay una relación positiva entre libertad política y económica?

La otra cara de China
Los resultados económicos de China en las últimas dos décadas han sido impresionantes. El crecimiento económico ha promediado 10% por año. Esto se ha traducido en más oportunidades laborales, comerciales y mejoras sociales. Más de 500 millones de personas se han movido de los niveles de pobreza de US$1 por día.

Pero, China tiene problemas. A parte de los problemas económicos a corto y mediano plazo, no podemos olvidar tampoco el tema de la pobreza, el descontento social, libertades civiles.

El ingreso per cápita anual está cerca de US$8.400, posición 90 de 180 países. Cerca de 10% de la población gana menos de US$1 por día. Y esto no toma en cuenta que millones de trabajadores ganan US$190 al mes. Aunque no son técnicamente pobres, en la realidad son.

Las huelgas laborales se han vuelto cada vez más frecuentes.  El movimiento del campo a las ciudades, la caída en la exportación, menos construcción y demandas salariales está generando serias presiones laborales. Hay resentimiento en sectores de la población China porque dentro del sistema está creciendo una aristocracia con poder que se beneficia económicamente, a la vez que reprime a aquellos que se oponen. Sin dejar de lado el problema del enfrentamiento por tierras entre pobladores y los gobiernos locales.

La libertad de pensamiento y la tolerancia a la disidencia es mínima. No solo hay un séquito de soldados revisando el internet, personas están presas por pensar distinto a las líneas del partido único y del gobierno.

La inevitable reforma política
La China de hoy proviene de un tumultuoso proceso histórico. Un país que dejó la dinastía feudal Qing a fuerza de sangre y pólvora. Pasó a pelear por una definición nacional, a enfrentarse a fuerzas extranjeras y después una guerra civil por la definición política económica del país donde el comunismo fue el vencedor.

Pasó por esa gran idea de su líder Mao TseTung conocida como el "gran salto hacia delante" donde quería pasar de una economía agraria a una industrial a través de la colectivización. Esa gran idea que llevó a los agricultores a que dejaran de producir alimentos creando una hambruna en la que se estima murieron 32 millones de personas.

No fue hasta la muerte de Mao y las reformas económicas de Deng Xiaoping que China enfrentó la segunda reforma de su historia reciente. Para salir del fondo que estaban, Xiaoping apostó por principios de mercado donde se descolectivizó la agricultura, se permitió la inversión extranjera y a extranjeros tener posiciones en industrias. Con mano de obra barata, bajos costos, políticas mercantilistas  y un capitalismo de estado, China pasó de negativo a un crecimiento que es el que estamos viviendo hoy.

Pero, esto no se puede mantener por siempre. A China se le hizo fácil crecer porque su política mercantilista se beneficia del mercado norteamericano. Ha usado la tecnología de otros sin el costo que se incurre para producirla. El cambio de economía agrícola a industrial hace que se tenga crecimiento, y tener una mano de obra bien barata que gasta poco y ahorra mucho. Por eso, es que ahora China tendrá que dirigir su economía hacia un consumo interno donde los chinos tendrán que gastar más si ese que quieren gozar de un crecimiento sostenible.

Y cuando los chinos demanden más cosas y tengan acceso a ella, las demandas por libertad política vienen de la mano.

¿Estarán los líderes chinos preparados para permitir que disidentes critiquen sus políticas? ¿Permitir qué se formen partidos políticos? ¿La libertad religiosa?

Estas preguntas comenzarán a tener respuesta a partir de las próximas "elecciones" en China. A finales de año, el partido único "elegirá" 300 nuevos miembros, entre ellos dos de los nueves que componen el comité central donde se concentra el poder político del país. Esto es clave porque no se veían cambios de generación política tan importantes desde la década del ochenta. Están aquellos que piden seguir la línea dura de Mao, mientras otros buscan impulsar medidas económicas y políticas con mayor libertad para sus gobernados. Recordemos que los cambios de Deng Xiaoping crearon fricciones entre conservadores y liberales, abriendo el espacio a mayores demandas de libertad y ya sabemos lo que pasó en la plaza de Tiananmen.

Desarrollo económico llevará inevitablemente a libertad política. China abrazó el camino del desarrollo económico. Lo que esta por verse es si lo seguirá abrazando sabiendo que tras eso viene la libertad política.
Toma nota.

Xavier Serbiá
Analista