Cuándo será ese cuándo que podamos viajar

Temas que han agitado a la opinión pública durante esta temporada de vacaciones son la dificultad para viajar hacia sitios turísticos tradicionales, sumado al dolor de cabeza que es intentar recorrer nuestro bello país por esas trochas que son las vías nacionales, además del drama para los exportadores por falta de vías.

Con la inauguración de la aerolínea de bajo costo Viva Colombia se habló del interés de hacer alianzas con empresas de transporte para conectar sus aeronaves con los pasajeros que viven en apartadas zonas.

Si se hilara delgado entraríamos en suspicacias porque mientras se entregan licencias para operar rutas aéreas en el país, parece fenecer el interés del Gobierno de pisar el acelerador a la verdadera solución de los problemas de infraestructura y la falta de vías.

Las buenas carreteras son la salvación para que los exportadores, sus mercancías y para que los turistas puedan llegar a los puertos, de manera más económica, sin verse obligados a incrementar los gastos con costos de transporte aéreo.

Viva Colombia arrancó operaciones desde el Aeropuerto José María Córdova de Rionegro, como aerolínea de bajo costo, bajo la batuta de sus accionistas: Grupo Fast, el Grupo Bolívar, el Grupo mexicano Lamsa e Irelandia, fundadores en Europa de Ryanai.

Con Viva Colombia reaparece en los aires la figura de Juan Emilio Posada, recordado por su paso en Aces, la manizaleña aerolínea de los cafeteros, que desapareció tras la creación de la Alianza Summa junto con Sam y Avianca que ahora es propiedad del brasileño grupo Sinergy.

La aerolínea anunció que cubrirá inicialmente cinco de 32 rutas que tiene aprobadas, con aviones Airbus donde podrán viajar 180 personas, pero seguimos en el limbo y sin humo blanco sobre el futuro de las Autopistas de la Prosperidad.

Con buenas vías el turismo con los viajeros se incrementaría y nuestro mercado internacional o local sería competitivo especialmente frente a la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio.

Spirit Airlines, Easyfly, JetBlue y Viva Colombia son ahora los competidos en el negocio del aire con la promesa de tiquetes baratos, lo cual es una buena noticia  por la comodidad y menores costos para los pasajeros a Medellín, Bogotá, Cali, Barranquilla y Cartagena.

Pero algo nos deja un mal sabor, porque se priorizan las necesidades de estas empresas mientras seguimos en pañales frente a la logística para el comercio exterior.

La carga de exportación del centro de país hay que mandarla a los puertos por avión porque no hay carreteras, ferrocarriles ni navegación hacia los puertos, la pregunta seria ¿quién gana en este negocio, las líneas aéreas?

Según cifras de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata), el 20% de los casi 2.800 millones de pasajeros anuales en el mundo se ahorran unos pesos con las aerolíneas de bajo costo, pero para los empresarios la alternativa es pagar caro para transportar su producción.

Nuestra verdadera preocupación es la infraestructura. Bienvenido todos los negocios, pero esa bienvenida debe arrancar con verdadera decisión política en el mejoramiento de nuestra infraestructura.