De vuelta a la fiesta de la integración regional

Aquello de que el “nuevo mejor amigo” haya entendido que la integración regional vale la pena, nos debe llenar de satisfacción porque seguimos convencidos de que “juntos” en bloque, América Latina tiene todas las de ganar. Aunque nosotros apenas tenemos un acuerdo, sin ratificar, con ese bloque regional.

Sin ánimo de ser aves de mal agüero, queremos preguntarle al oído del presidente venezolano, Hugo Chávez, si su ingreso al Mercosur ¿es un paso de largo aliento, si cuando cambie su humor o no esté de acuerdo con alguno de sus homólogos, querrá salirse del bloque tal como pasó con la CAN, y entonces dirá adiós?

El interrogante solo persigue aclarar hasta cuándo será ese buen viento de integración, porque ya sufrimos los rigores del desdén de Chávez cuando dijo que se iba, porque sencillamente así le pareció y dejó tras de sí los acuerdos que había suscrito.

Por fortuna, ahora con el nuevo mejor amigo del presidente Juan Manuel Santos las cosas van bien, ya que según Santos, Chávez sólo debe unos US$200 millones de los más de US$1.200 millones que a vuelo de pájaro, llegó a deberle el  país vecino a nuestros exportadores.

Quizás porque es mejor pagarle a quien tiene la sartén por el mango de la producción y gracias a que se liberaron los dólares para saldar esas cuentas, ahora los negocios parecen ir bien y este año nuestra industria venderá en Venezuela cerca de US$3.000 millones.

Es decir que con los 180 grados, que Santos dice que ha cambiado la relación, podemos contar con que Chávez ahora sí le apostará a la integración, especialmente porque Venezuela se declaró ganadora con su ingreso al bloque suramericano.

Esa buena relación con Chávez puede ser clave ahora que la Reserva Federal de Estados Unidos en su sesión del pasado miércoles confirmó que las tasas de interés de nuestro primer socio comercial seguirán tan bajas como cero hasta 2014, y que la cosa económica no va como se quiere porque sigue la desaceleración.

La FED ha secundado en su perspectiva al comentario del Fondo Monetario Internacional, FMI, que en paralelo reconoció que no hay mejoría significativa y que hay pérdida de confianza en la recuperación económica.

El Mercosur, convertido en grupo, en la quinta economía mundial tiene su importancia. Con una población potencial de compradores de 270 millones de habitantes y un PIB de US$3.300 millones, a todos nos gustaría estar entre estos buenos amigos que en conjunto suman el 70% de la población del cono sur.

Venezuela celebró en grande la semana pasada, porque en las justas de esgrima, además de su Medalla de Oro en los Olímpicos de Londres 2012, después de 44 años de su primera dorada en boxeo en 1968; Chávez le puso la “cereza” al festejo al asegurar que con su ingreso al Mercosur podrá engranar el tractor para volver productivas más de 30 millones hectáreas en proyectos agrícolas.

Pero para celebrar, primero Chávez debe superar su dependencia económica de la producción petrolera que mantiene a su país con una posición  privilegiada en el concierto de naciones del mundo, pero sin producción agropecuaria como la nuestra.

Venezuela tiene las tierras, nosotros el conocimiento, la producción, las industrias y sobre todo una posición geográfica privilegiada, que debió notar  cuando las relaciones bilaterales andaban mal, porque planeaba sus compras en el sur, pero el vecindario es más barato.

Con todo y que los analistas dicen que a Colombia le puede afectar en su comercio por estos nuevos buenos amigos de Chávez, queremos que funcione y así prevalezca la cultura del bloque para defender las economías emergentes de la debacle económica.

Sin embargo como Venezuela se separó de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que integraba con Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú, nos preguntamos si ¿el ingreso al Mercosur enfrentará los mismos tropiezos?