Desafíos de la cumbre empresarial

En días pasados se realizó el evento político y empresarial más importante en la historia reciente de Colombia, en uno de los mejores momentos del país, con óptimas condiciones de seguridad que han permitido el auge económico actual.

Para Colombia, la Cumbre de las Américas fue un gran reto donde se medió ante posiciones divergentes en temas políticos, sociales y económicos. A su vez,  el país fue pionero en un foro empresarial que integró alrededor de 500 empresarios del continente y, definitivamente, fue la mejor vitrina empresarial de Colombia en búsca de una mayor inversión extranjera.
 

Si bien es cierto que la economía latinoamericana ha experimentado un auge en los últimos años, aún existen grandes retos para avanzar hacia el desarrollo sostenido dentro de la región.  En la cumbre la secretaria ejecutiva de la Cepal Alicia Bárcena señaló la disminución del número de personas que vivían en la pobreza, pasando de un 48,4% en 1999 a un 30,4% en el 2011 una cifra alentadora pero aún con un largo camino por recorrer.
 

Numerosos son los retos a los que se deben enfrentar los países latinos. En esta oportunidad no me refiero al riesgo global actual sino más bien a problemas internos de las naciones como el bajo nivel de educación e infraestructura, entre otros.
 

Aún los niveles de inversión en investigación y desarrollo son insuficientes y aunque  algunos países como Costa Rica, Cuba y Brasil  han destinado el 5% de su PIB a inversión educativa, la mayoría de países están lejos de alcanzar las metas trazadas  en el programa de la Unesco "Educación para todos" donde se acordó destinar un 6% del PIB a la educación en el 2015.  A su vez, es clave desarrollar una mejor infraestructura, la cual es necesaria para sostener el crecimiento de la región, ampliando carreteras, haciendo nuevos aeropuertos y puertos, dándole la posibilidad a toda la población de tener acceso a agua potable y energía.
 

En esto el sector privado deberá tener un papel más activo, que contribuya a mejorar la calidad de vida de la población brindándole acceso a servicios financieros y públicos, y, a través de capacitaciones que preparen de una mejor forma a los jóvenes que ingresan al mercado laboral. También sumando esfuerzos para obtener una mejor infraestructura  con unas reglas claras que favorezcan el medio ambiente.
 

Con estos desafíos se anunció en la Cumbre una iniciativa de nuevos empleos y oportunidades entre empresas y el sector público. En esta alianza conjunta están involucradas un grupo de empresas como Cemex, Caterpillar, Wallmart y Microsoft, entre otras, para fomentar el empleo y la educación para miles de jóvenes latinoamericanos con el fin de prepararlos en sus primeras búsquedas de trabajo. Estos son pasos positivos ya que estas alianzas llevan a potencializar los objetivos y metas de los gobiernos de la región conduciéndolos a una mayor integración.
 

Como citaba anteriormente, también fue una oportunidad para el país de atraer mayor inversión extranjera. En cifras, en el 2011 se mostraban niveles record; la inversión extranjera directa registró un aumento del 92% al obtener una inversión de US$13.234 millones, en el 2010 la cifra llegó a US$6.899 millones. Para el primer trimestre del año, de acuerdo a cifras provisionales reveladas por el Banco de la República, se disparó un 30,2% interanual, en el 2011 las cifras entre enero y marzo estaban por el orden de US$3.232 millones mientras que en el 2012 se registró un valor US$4.208 millones impulsado por los recursos destinados a la minería y petróleo.
 

Durante y después de la cumbre se anunciaron nuevas inversiones extranjeras para el país como hoteles, almacenes de cadena, empresas mineras, entre otras.
Definitivamente, en pocos años ha cambiado la visión del país y de la región y no hay duda de la capacidad económica de los países latinos. Lo que aún está  por verse es cómo cada uno de ellos resolverá sus problemas internos para llegar a ser una economía desarrollada.