El Colombiano mira al futuro orgulloso del pasado

Hoy todo nos parece más bonito, y no es mi cumpleaños, es que un 6 de febrero en 1912, se fundó mi casa, mi hogar, mi sueño, el orgullo de los paisas y porque no, de los colombianos.

Qué lástima que murieron los abuelos y no están para ver la obra que Francisco de Paula Pérez iniciara un 6 de febrero, ¡hace cien años! Si miramos lo que han sido estos tiempos de retos, cambios y liderazgo, tendremos la oportunidad de mirar con orgullo hacia el futuro desafiante que nos espera.

A El Colombiano le llegaron sus cien en medio del debate sobre la subsistencia de los medios impresos, pero como toda empresa moderna al cumplir esta edad, ya tiene claro hacia dónde va; hace rato que marcó esa pauta y ahí estamos, reinventándonos para ofrecer siempre la mejor información con la mejor calidad.
En El Colombiano no hay miedo por la tecnología, decidimos convertirla en aliada y atraerla para la innovación. Ya nos leen en el papel gracias a la impresión de la moderna rotativa Manroland Uniset 75, o en el teléfono Blackberry, el Smartphone, las tabletas Ipad, o cualquier otro aparato que se le haya quedado en el tintero al ingenio de Steve Jobs.

Los periodistas de El Colombiano la tienen clara, y no me cansaré de repetir que son los lectores los que definen qué quieren, no los periodistas, por eso los medios impresos evolucionan y saben cómo responder.

Seguro que todo este festejo de hoy habría dejado muy felices a mi tío, don Julio C. Hernández y a Fernando Gómez, de quienes aprendí todo sobre el apasionante mundo de los medios impresos que todavía le dan la pelea al internet, que siempre aparece como el malo de la película, pero como siempre, el malo debe rendirse ante la calidad de su contendor y a fe que El Colombiano compite con calidad.

Ser creíbles, veraces y oportunos son valores que El Colombiano de Medellín adoptó como código y ley. Son preceptos que el lector encuentra si nos lee en el periódico, o en pantalla, estamos bien hechos en todas las plataformas.

Esa calidad es la que explica que en los últimos diez años hayamos crecido en penetración y lecturabilidad en las diversas publicaciones de esta Casa Editorial que esta lista a responder a las necesidades informativas de los consumidores amantes de la buena información.

No en vano se han invertido varios millones de dólares en adecuaciones, equipos y la modernización, algo que quizás Julio C. Hernández empezó a fraguar cuando estuvo al frente de la gerencia entre 1932 y 1983, él siempre fue visionario. Hoy es día de cumpleaños y fiesta para todos en nuestra casa amiga de El Colombiano, felicitaciones a todos los periodistas que a diario hacen un buen trabajo, y lo hacemos extensivo a Ana Mercedes Gómez, quien asumió el reto de la dirección desde 1991; a Luis Miguel de Bedout, a quien tuve el honor de entregarle la gerencia en ese mismo año y quien ha estado al frente de estos cambios en los últimos 30 años.

Mi paso por El Colombiano, de la mano de Julio C. Hernández, desde 1966 hasta 1991 cuando fuimos elegidos para el Senado de la República será una etapa que la historia juzgará.

Para mi ser Editor-Gerente fue una experiencia que jamás se olvida, por la riqueza que dejó y porque vivimos para contar estos 100 años que hoy celebramos con todos nuestros lectores, amigos y los compatriotas que han sabido del trabajo arduo para estar ahí, con ustedes, nuestros lectores de siempre. Gracias a todos.

Jorge Hernández
Presidente Ejecutivo  Diario La República