El futuro político de Colombia

Para nadie es un secreto que a algunos países latinoamericanos los gobiernan hoy dictaduras de izquierda delirante, elegidas inicialmente por medio del voto democrático y relegidas posteriormente por medio de fraudes.  

Llama la atención la coincidencia de los países del Alba en la Cumbre de Cartagena para reformar la OEA y asimilarla a la ONU, esto es, para convertirla en un escenario apto hasta para las formas totalitarias y represivas de gobierno que los caracterizan. Debido a esto, polarizaron la Cumbre de Cartagena por intermedio de Colombia, proyectándose como una amenaza para nuestro futuro.  
 
La elección a finales del año pasado de algunos de los azarosos alcaldes y gobernadores que triunfaron, bien puede presagiar la elección en 2014 de un presidente contrario a la vocación colombiana por el centro.  En tal escenario figura Colombia como una de las pocas islas sin dictaduras que todavía perviven en la región. ¿Hasta cuándo?
 
Lamentable reconocer que nuestra justicia ordinaria se encuentra enferma, ideologizada y sesgada contra nuestras Fuerzas Armadas y contra los políticos de centro. Las guerrillas se han fortalecido tras perder los militares la guerra jurídica.  Algunos medios de comunicación propician esto en forma ingenua, irresponsable. Y nuestro inefable Congreso legisla sin mirar el abismo al que nos pueden  precipitar por repetir los errores de nuestros vecinos.
 
Estimo que si el presidente Santos fracasa con sus políticas consistentes en agradar a todos y en apoyar las directrices de los Castro y de Chávez, muy oscuro se tornará el futuro democrático de Colombia. Nuestro futuro puede ser brillante si somos capaces de controlar la paternidad irresponsable, erradicar el terrorismo y la corrupción y superar la polarización antidemocrática del vecindario.  
 
El progreso de las naciones sigue siendo una carrera entre mejorar la calidad de vida de las personas frente a la mayor complejidad y magnitud de los problemas encarados.  Los futuristas dividen el mundo en dos, el rico, saludable, educado, longevo, pacífico, y el mundo de la inestabilidad social con carencias de todo lo anterior. ¿En cuál mundo considera usted que se encuentra Colombia?
 
La ausencia de verdaderos líderes es un problema universal, y de Colombia en particular. Lamentable reconocer que se cuentan en los dedos de una mano nuestros candidatos de centro con verdadero liderazgo para ocupar la Presidencia o las gobernaciones importantes. Las elecciones recientes demostraron dicha escasez ampliamente.  
 
Recordemos que “los administradores son los que hacen las cosas bien, en tanto que los líderes realizan las cosas acertadas”. Los líderes poseen carácter y a la par son estrategas para alcanzar sus fines. Poco acierta Santos al realizar reformas clave o  para resolver problemas apremiantes.  
 
Ocupar un puesto público en Colombia, ingresar a las Fuerzas Armadas, entraña a la fecha peligros tan monumentales que  numerosos ciudadanos honestos lo evitarán, abriéndoles el camino a los políticos azarosos que nos gobernarían con el sufragio de incontables resentidos. Nuestra economía se encuentra hoy debilitada para los TLC por culpa de la revaluación del peso, el invierno, las inseguridades jurídicas, militares y ciudadanas y, por último, por las leyes agrarias recientes