El TLC es una nueva oportunidad para internacionalizar el Caribe

Desde hace muchos años los departamentos del Caribe Colombiano han esperado ansiosamente la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, para encontrar  desde allí,  de una vez por todas, el camino que nos introduzca  al verdadero desarrollo social y económico que no solo modernice nuestras ciudades, sino que eleve el nivel de vida de nuestra gente.  

Cuando se firmó el TLC, sin duda alguna, la mentalidad del ser Caribe se ha ido acomodando frente a esta nueva realidad, de la cual tenemos que sacar el máximo provecho, pero que con solo pensarlo no será suficiente.

Como región son inmensas las potencialidades que tenemos, no solo para desarrollar la Costa  Caribe, sino para contribuir al engrandecimiento y desarrollo del país. Si miramos, hoy por ejemplo, contamos no solamente con el proyecto de expansión de la refinería de Cartagena, uno de los más ambiciosos de Colombia en los últimos años, sino que manejaremos por este puerto uno de los productos que más contribuye al fortalecimiento de nuestra economía, como es la exportación de hidrocarburos, que una vez culmine la construcción de esta nueva planta se traducirá en más divisas.  

Vale anotar que desde el proyecto de ampliación de la refinería se desprenderán otros muchos beneficios, como son, mayores oportunidades para nuestras gentes, más impuestos para nuestras ciudades y el crecimiento de un gran clúster petroquímico, quizás el más grande del país.

Será ineludible que el resto del país, y el mismo Gobierno central no piense en invertir en nuestras carreteras para poder sacar al mundo nuestros productos exportables, a través de los más modernos terminales marítimos que  tenemos hoy. Es también casi imposible que no se empiece cuanto antes un proceso de relocalización industrial, a través del cual, las grandes empresas que hoy se encuentran ubicadas al interior del país se trasladen a la Costa Caribe, cerca de los grandes puertos, de tal manera que sus productos sean más competitivos en el mercado internacional al evitarse el pago de fletes y otras obligaciones, como hoy lo hace introduciendo su materia prima para luego sacar el producto terminado por los mismo terminales.

Sin duda alguna, la infraestructura portuaria que tienen ciudades de la región, como:  Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, son una de sus innegables fortalezas.  Solo el Puerto de Cartagena ha sido escogido por quinta oportunidad por la Caribbean Shipping, como el mejor terminal de contenedores de América Latina.  Considero que la capital de Bolívar, es el sitio perfecto para el comercio internacional, pues está ubicada en la confluencia de las principales rutas marítimas del mundo, constituye uno de los puertos mejor ubicados del Caribe, e históricamente ha sido un centro de trasbordo fundamental para la carga regional y continental, tanto así, que hoy otros países vecinos que no tienen TLC con los Estados Unidos, esperan beneficiarse del mismo, a través de la actividad de transbordo.

Estamos frente a una gran oportunidad, en donde los alcaldes, gobernadores y dirigentes regionales tendrán que jugar un gran papel, no sólo preparando las ciudades y facilitando los procesos; sino capacitando el recurso humano, de tal manera que éste pueda insertarse en estos sistemas de producción y aprovechar las oportunidades para beneficio de la región.