Envidiable la locomotora de Obama

Me atrevería a apostar que todos estuvimos de acuerdo con el presidente Barack Obama en su discurso de aceptación de la candidatura por la reelección demócrata cuando dijo ser un “suertudo” con una esposa como Michelle LaVaughn Robinson Obama.

La frase suscitó toda clase de comentarios, pero el concepto general es que con la locomotora que tiene Barack Obama en su media naranja, Michelle, casi se daría por descontada una reelección para el segundo período. ¡A ella no la para nadie!

En cambio nosotros, nada que cuajamos para el despegue de las locomotoras del desarrollo. Aunque el crecimiento del PIB colombiano de 2011 confirma que el sector energético y la vivienda son dinámicos, la infraestructura, el transporte y la agricultura no repuntan.

Como buena parte de la posibilidad de que los Demócratas sigan otros cuatro años en la Casa Blanca se está apoyando en los hombros de Michelle y en el voto de los inmigrantes, quisiéramos pedirle a Obama que nos diga el secreto para conseguir una locomotora como la suya, que sin frenos nos permita salir del atolladero que frena la economía colombiana.

Siendo justos, la batalla campal que están disputando demócratas y republicanos por la presidencia tiene como armas secretas a las esposas de los candidatos. Y a mi parecer la señora Romney lo hizo bastante bien. Pero Michelle tiene motor propio.

En Charlotte, Michelle con más de 26,2 millones le sacó más de cuatro millones de ventaja en audiencia con su discurso en la convención demócrata al que pronunció en Tampa Anne Romney, esposa del republicano Mitt Romney.

Ambas hablaron de los valores, la vida en familia, cómo ser madres y esposas, pero todos esperaban con ansia las intimidades de sus esposos, los candidatos a mandar en la primera potencia del mundo.

La esposa de Obama tiene seguidores en las redes sociales y los medios de comunicación. Es una locomotora que puede jalonar millones de votantes hacia su esposo Barack, mientras que en Colombia todavía no encontramos quién prenda el motor para que funcionen las cinco locomotoras de Santos, a quien irónicamente si le funcionaron los secretos de la paz.

En Colombia nos falta el liderazgo que le pise el acelerador a la locomotora de las megaobras como las Autopistas de la Prosperidad, cuya construcción no despega, mientras el país se hunde en un subdesarrollo peligroso. Más grave si la paz no se concreta.

Que Michelle Obama haya gastado casi US$7.000 en una chaqueta, mientras el desempleo en Estados Unidos se reporta en un 8,1% sigue rondando la campaña de Obama, por eso Michelle pidió plazo y paciencia para que su esposo, en otros cuatro años, ponga en marcha la locomotora del crecimiento económico de su país.

Faltan casi dos meses para las elecciones de 6 de noviembre en Estados Unidos y una mujer negra, abogada de Princeton y Harvard trabaja por el voto femenino y de los hispanos a quienes, al mejor estilo de mi amigo Belisario Betancur, les dijo en español “Sí se puede”, mientras su esposo insiste en su slogan “Yes we can”. ¡Y nosotros nada!

El voto hispano, con unos 50 millones de latinos en Estados Unidos podría ser del 11% en estos comicios y ante el poder de convencimiento de la señora Obama, en el cotilleo de los pasillos del capitolio en Washington ya hay quien la postula como futura candidata para convertirse en la primera mujer afroamericana en llegar a la Casa Blanca.

De  momento ella es la locomotora de Obama, y nosotros todavía no resolvemos el lío de la infraestructura. Una paradoja frente a un país que acaba de decir sí a nuestro acuerdo arancelario, pero con el que no podemos competir sin vías para el comercio.