Explicaciones ingenuas

Afirmó el presidente Juan Manuel Santos, en entrevista reciente con Yamid Amat, que durante su gobierno les habían cortado a las Farc casi todas sus fuentes de financiación, y que como consecuencia de su desesperación habían intensificado ellas las extorsiones para suplir su carencia de fondos. Que su mandato les ha reducido las exportaciones de coca, les ha impedido los secuestros y los atracos en las carreteras y que los estaban forzando a permanecer en sus madrigueras.

Las encuestas recientes de opinión no parecen confirmar estas afirmaciones del Jefe del Estado. Por el contrario, prevalece la opinión de quienes consideran que los militares, salvo la Fuerza Aérea, permanecen acuartelados, derrotados por la guerra jurídica y política, mientras las Farc asesinan soldados y campesinos, vuelan radares y pueblos, atemorizan las petroleras y minan las fincas de quienes se niegan a pagar sus extorsiones.  

Ingenuos colombianos buscan, entre tanto, fortalecer las Farc por medio de "diálogos de paz" sin que demuestren ellas su decisión clara de deponer las armas, liberar a todos los secuestrados…El presidente Santos dice que, a pesar de poseer él la llave de los diálogos, no la va a utilizar sin estar seguro de la honestidad de las Farc y sus amigos. ¿Cuánto se tardará para comprobarlo sin temor a equivocarse?   

La adopción de una Justicia Penal Militar adecuada se dilata por iniciativa del propio Gobierno. La legislación propuesta por la comisión de expertos convocada por Santos, con la participación de ciertos "retorcidos" es fuente anticipada de desconfianza.  

El autor de esta nota escuchó al ministro de Justicia, señor Juan Carlos Esguerra, cuando en una conferencia en Medellín, como propulsor de las tutelas en la Carta del 91, disertó por entonces sobre las maravillas de ellas en Europa.

Andando el tiempo, estas maravillas se colombianizaron, esto es, legislaron para volverlas un obstáculo serio en numerosas situaciones.
Otra explicación ingenua. En entrevista del ministro Esguerra, también con Yamid Amat, sostuvo que la reforma a la Justicia Penal Militar propuesta por la comisión de expertos convocada por el Gobierno entrañaba, en su concepto, grandes avances, puesto que definía claramente los delitos que debería juzgar la justicia ordinaria y los que abocaría la justicia militar.

Necesita uno no haber vivido en Colombia para no temer que tan novedosa legislación, con participaciones y dilaciones tan sospechosas, resulte corresponder a unos pactos ineficaces apoyados en la literatura jurídica. Se le censura a esta, entre otras cosas, que las bajas en combate todavía puedan camuflarse como "falsos positivos" por los enemigos del Ejército y que los jueces propuestos por la comisión de expertos no garantizarán la imparcialidad.

En un país en guerra no podemos legislar como para Europa, en momentos en que el orden público se deteriora en forma acelerada. Si el Congreso no puede combinar lo mejor del proyecto ya aprobado por él en cuatro debates con el de la comisión de expertos, ojalá recuerde que "Lo mejor es enemigo de lo bueno".