Hay desafíos en la coyuntura política

Ante el debate en Estados Unidos por la campaña presidencial que se adelanta con miras a las elecciones el 6 de noviembre próximo, la coyuntura política es incomparable para los 34 jefes de Estado que se reunirán en Colombia en la Cumbre de las Américas.

Para Colombia, sin importar que el demócrata Barack Obama sea reelegido o si su seguro contrincante de los republicanos Mitt Romney le arrebata el bastón de mando en la Casa Blanca, este año es trascendental.

El 14 y 15 abril de 2012 en Cartagena, durante la Sexta Cumbre "Conectando las Américas: socios para la Prosperidad", habrá de todo como en botica: se discutirá sobre integración, cooperación y pobreza, pero también habrá un tema en común con la situación de Estados Unidos relativo a la desigualdad o equidad frente a la crisis económica que arrojó a la calle a millones de trabajadores.

Para Romney, su triunfo en las primarias republicanas del pasado martes, en 6 de los 10 estados le deja un sabor agridulce, porque todavía no puede cantar victoria para ser ungido candidato de su partido en agosto próximo. El desempleo y la situación económica no son temas claros en su discurso, aunque la verdad a Obama tampoco le va mejor.

Romney ganó en Ohio, Massachusetts, Vermont, Virginia, Idaho y Alaska con 38% contra el 37% de su rival Santorum quien lo superó en Oklahoma, Tennessee y Dakota del Norte. Rick Santorum y Newt Gingrich todavía pueden amargarle la carrera electoral a Romney quien necesita 1.144 delegados, mientras que el texano Ron Paul salió de combate.

Las elecciones en Estados Unidos son clave porque tocan todo el panorama político mundial. Definida la asistencia de Estados Unidos a la cumbre en Colombia, con la "desinvitación" del presidente Juan Manuel Santos al gobierno de Cuba habrá un escenario propicio para discutir sobre las relaciones comerciales.

Eso tras haber superado el conato de crisis por la amenaza de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Alba, que trataron de medir fuerzas al querer imponer la presencia de Raúl Castro en la Cumbre de las Américas y así marginar a Estados Unidos.

Para Colombia era decisivo el manejo del dilema de la presencia de Cuba en Cartagena, porque sacaba del juego a Obama, quien correría el riesgo de perder electores por asistir a reuniones con Castro.

El presidente Santos quiere liderar las buenas relaciones del continente, pero está entre manos la aplicación del Tratado de Libre Comercio bilateral con Estados Unidos. No es bueno pelearse o tener discrepancias con socios comerciales como el país del norte, que todavía figura entre nuestros principales compradores de la industria manufacturera.

La reelección o no de Obama también depende de la nueva generación de empleos, un tema sensible. Ambos gobiernos están esperanzados en elevar las cifras de ocupación con el tratado comercial de preferencias arancelarias que incremente el volumen de compras y ventas, pero con tanto intríngulis por la filigrana política internacional, la última palabra no se ha dicho.

La experiencia nos ha enseñado que no es muy diferente el tratamiento que recibimos como socios comerciales por parte de los Demócratas o Republicanos en la Casa Blanca, pero es bueno mantenerse alerta sobre los resultados de esa contienda política.

Si Obama es reelegido sería bueno que tuviera en cuenta que hicimos la tarea de despejar el camino para su asistencia a la cumbre; si los Republicanos ganan el mando en la Sala Oval necesitamos el reconocimiento como aliados políticos y comerciales del continente. Esta coyuntura es la que nos debe interesar.

Jorge  Hernández
Presidente Ejecutivo  Diario La República