La administración y el control

Mucha gente cree que el inicio del TLC con EE.UU. traerá consigo la eliminación de los controles al ingreso o salida de las mercancías. Sin embargo, la tarea de los entes de administración consistirá en que a cada empresa no se le exija menos de lo que por ley le corresponde, pero tampoco más. La idea es que las autoridades no se relajen y desarrollen su actividad en el justo equilibrio entre el servicio y el control.

Es indudable que el control es necesario, pero se debe practicar de manera eficiente, es decir con el uso de tecnologías, programando las diligencias el mismo día, no desbordando la capacidad operativa de las instituciones, administrando el riesgo, fortaleciendo el control posterior sobre el previo, implementando la inspección simultanea, etc.

La preocupación en este aspecto es la discrecionalidad y la falta de claridad en las diligencias; todas las entidades que cumplen este rol, especialmente la Dian, incluida la Policía Fiscal y Aduanera, el ICA, el Invima y la Policía Antinarcóticos, deberían tener  protocolos únicos de inspección y de administración del riesgo. Solo con ellos podemos garantizar que exportar o importar por cualquier puerto o aeropuerto del país se desarrolle de la misma manera, lo que hoy por hoy es una ilusión.

Los empresarios advierten en la actualidad con las acciones de control,  que existen prácticas que restan competitividad, dañan la carga, generan sobre costos, perdida de tiempo y pocos o casi ningún operador de comercio exterior las percibe como acciones que buscan protegernos de la competencia desleal, el contrabando y la subfacturación.

En un informe del Banco Mundial sobre Logística del Comercio en la Economía Global, Colombia obtuvo una calificación de 2,87 sobre 5, al compararnos con otros países ocupamos el puesto 64 de 155, nos rajamos. La mejor manera de superar las dificultades de infraestructura es generando eficiencias logísticas, es decir trabajar 7 días a la semana 24 horas al día, para ello es fundamental la seguridad en la carreteras, para que el comercio exterior no duerma.

Las mayores ineficiencias en el comercio exterior se dan por los tiempos muertos y si a esto le sumamos controles y administración ineficientes los problemas de infraestructura serán mayores y mas críticos. Gran tarea nos generará el tratado con  Estados Unidos frente a la administración de contingentes, por un lado para evitar que terceros se aprovechen de los beneficios y por el otro para garantizar que el esquema negociado se cumpla a cabalidad, de ello dependerá la protección de los sectores sensibles.

Lo que buscan los empresarios importadores y exportadores es que se tenga el conocimiento de los actores del comercio exterior, sectorizándolos, ubicándolos por regiones, clasificándolos por tamaños, visibilidad para identificar quienes son los jugadores en cada uno de los renglones de la economía, eso permitirá realizar autocontrol y ayudar al Estado con su labor de Fiscalización. Si toda esta información fuera pública sería más sencillo monitorear qué pasa con cada uno de los sectores, habría mayor transparencia.

La Ventanilla Única de Comercio Exterior (Vuce), el Modelo Único de Ingresos, Servicios y Control Automatizado (Muisca) de la Dian, al igual que las demás entidades del Estado que tienen que cumplir su rol frente a los asuntos de comercio exterior, deberán ponerse a punto y de manera unificada en la administración electrónica de sus operaciones. Con ello, se ganará en tiempos, costos, transparencia, unidad de criterio, pero sobre todo en competitividad, pues la simplificación y armonización de procesos y procedimientos serán la garantía de que un control integrado y único permitirá que de un lado las entidades cumplan su función de control , pero también que se de un buen servicio a los actores del comercio exterior.

Llevamos 200 años de lucha y represión contra el contrabando, ya es hora de pensar en que la pedagogía y la cultura aduanera podrían generar mejores resultados que las solas acciones represivas.