La crisis europea toca nuestra puerta

Las cifras de exportaciones, correspondientes al mes de abril del presente año, nos muestran que los efectos de la crisis europea están tocando a nuestra puerta. Si bien las ventas externas continúan mostrando en el agregado un crecimiento del 4%, ello se debe al comportamiento del petróleo y del gas. La gran mayoría de los otros productos arrojan un descenso que, en algunos casos, es significativo.

Así, por ejemplo, sectores como el de productos alimenticios disminuye sus exportaciones en abril en un 30%, comportamiento que es jalonado por las ventas externas de café que caen en un 50.6% y las de azúcar que los hacen en un 24%. Por su parte, bebidas, disminuye sus exportaciones en un 27%, aceites y grasas vegetales caen en un 83%.

Lo más significativo es que buena parte de estas caídas afectan a ventas destinadas a países europeos como Holanda, Suiza, Reino Unido, Portugal, Alemania. Italia, Bélgica y Dinamarca.

A esto,  viene a sumarse la disminución de los precios de los productos básicos, en especial petróleo y carbón, que son significativos en nuestra canasta exportadora y cuyo comportamiento reciente es una manifestación de la menor demanda que por estos productos esta teniendo la economía mundial y claro síntoma de la desaceleración que ella registra.

Esta situación es preocupante, ello sin embargo, todavía no ha movido al gobierno que considera que Colombia esta blindada frente a la crisis europea.
En Perú, país que no ha tenido la apreciación de la moneda local en los rangos que registra el  nuestro, la disminución de sus exportaciones ha llevado a su ministro de economía ha anunciar un plan de estimulo fiscal para minimizar los efectos de la crisis.

En nuestro caso, es indudable que la crisis no nos va a llegar por la vía del sistema financiero, que goza de buena salud y esta lejos de los problemas que aquejan a la banca europea.

La crisis, como empieza a evidenciarse, nos golpeará por la caída de las exportaciones. A este respecto, el gobierno y el Banco de la República, ya deberían estar actuando para detener la acentuada apreciación del peso, mediante un programa de una mayor intervención en el mercado cambiario.

De igual manera el Banco debería flexibilizar la legislación cambiaria, la cual sigue siendo muy restrictiva.

Si en una coyuntura de apreciación de la moneda local los agentes económicos precisamente lo que buscan es salir de sus dólares y tienen apetito por la moneda local, no se entiende que el Banco estimule esto obligando a los poseedores de dólares a buscar pesos. Debería permitirse una mayor libertad cambiaria. De igual manera debería permitirse que los exportadores pudieran mover con mayor libertad sus dólares en las cuentas de compensación, que actualmente tiene una carga administrativa excesivamente fuerte.

Por su parte, el gobierno debe ser consciente de que la coyuntura ha sufrido un gran cambio y en la próxima reforma tributaria debería, además de cerrar los huecos por los que se pierde buena parte del esfuerzo fiscal, disponer de estímulos fiscales que promuevan la creación de empleos formales e incentiven las exportaciones con mayor valor agregado. En materia tributaria, como en la aduanera, todo no puede ser represión se requiere igualmente darle espacio suficiente a la facilitación y a los instrumentos de promoción.