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La formación técnica profesional y tecnológica frente a la universitaria en Colombia

El interés por avanzar en la educación superior en cuanto a estudios técnicos profesionales, tecnológicos o universitarios, es considerado desde múltiples criterios que superan la denominación del título otorgado. El técnico debe responder a destrezas y habilidades frente al uso de herramientas; el tecnólogo imprime aprendizajes y conocimiento a sus actividades laborales;  y el universitario está llamado a generar conocimiento aplicado en diferentes campos. La pregunta es: ¿sí efectivamente en el país se entiende la significancia de cada una de dichas formaciones? Y qué tanto, al no haber claridad, la obtención de títulos profesionales termina haciendo hincapié a factores convencionales nominativos, en cuanto al carácter de los títulos obtenidos, pero poco a su trascendencia. En aras de la claridad, cualquier profesional debería responder profundamente a cada cometido sin diferencia o preeminencia al carácter del título obtenido.

La vocación técnica profesional está dirigida a proveer elementos y herramientas de trabajo concretas y precisas para quienes optan por esta información, que en esencia, cubre además de fundamentos básicos, la capacidad de adaptarse y moldearse a diferentes experiencias de carácter laboral. En términos generales, el técnico profesional comúnmente, está más expuesto a diferentes cambios de ámbito y escenarios laborales, circunstancias en las que la capacitación, educación y formación técnica imprimen un sello valido para poder atender distintos requerimientos, conforme, eso sí, a cada ámbito de formación. Inclusive, tiene la habilidad de acoger dichos campos como parte de su formación profesional, por ende, se considera un sujeto con capacidad de aprendizaje constante en la empresa.

El tecnólogo tiende a exponer sus argumentos y criterios a la hora de emprender alguna actividad en la empresa o en el campo de desempeño. Tiende a convertirse en un emblema para el mejoramiento de procesos o planteamiento de diseños o modelos. Es un profesional propicio para empresas en las que la agilidad de respuesta debe acompañarse con el ejemplo o la disposición de concreta de ejercicios sobre los cuales escenificar sus pretensiones. Aporta conocimiento y toma su experiencia como elemento de apoyo a la hora de advertir, proponer o sugerir. El tecnólogo, es un constante generador de ideas, evaluador de temas y promotor de estrategias o revisión de casos, para contribuir a la obtención de mejores resultados en las empresas u organizaciones. No obstante, para lograr la cúspide de su formación requiere ser escuchado y estimulado.

En cuanto a la formación Universitaria, sobre esta debería suponerse que es una extensión de mayor nivel de la formación técnica profesional y tecnóloga, por cuanto en esta última, la generación, promoción y transferencia del conocimiento debería ser una constante. Es de reiterar que la formación universitaria precisamente, esté dirigida a incubar en todos los ámbitos la capacidad de investigar para obtener resultados en diferentes campos en los que el conocimiento es la puerta de enlace para que sean abrigados por diversos ámbitos de interés. El tema, en esencia, es si efectivamente los esfuerzos académicos y universitarios alientan la generación de conocimiento propio de los estudiantes o profesionales universitarios o si solo debe contemplarse en ellos más dedicación en estudio y tiempo para el logro del título profesional, sin comprometerse a nada más.

Se hace poco por profundizar en cada uno de dichos ámbitos en la realidad colombiana, puesto que aún en medio de las diferencias se observan como elementos que compiten entre sí, cuando posiblemente son formaciones cuya complementariedad es más que evidente. En la medida en que los profesionales se entendiesen con capacidades técnicas y tecnológicas, podríamos evitar decepciones a la hora de seguir su formación profesional, y de paso, si estos últimos comprendieran ampliamente lo que implica su desempeño y quehacer para las empresas, se entendería claramente lo que implica la formación obtenida por ellas, igualmente ponderable y respetable por la obtenida por los universitarios habidos de generar conocimiento en distintos escenarios y frentes de trabajo.