La Revolución Francesa

Era el año 1789 cuando el campesinado francés y las clases trabajadoras se levantaron contra los excesos de la monarquía reinante de Luis XVI y su consorte María Antonieta, quienes fueron ejecutados unos años más tarde. Pero ellos fueron solo la cabeza visible y la representación más rimbombante del ocaso del feudalismo, del cristianismo y de la monarquía en Francia. Ocaso que empezó con las ideas de pensadores como Voltaire, Montesquieu, Diderot y Rousseau, provenientes de "La ilustración" francesa del siglo XVII.

En Francia siempre se ha cumplido que "Vox populi vox dei".

La revolución francesa ha sido la inspiración de pensadores posteriores incluido Karl Marx y de revoluciones posteriores como la Bolchevique en Rusia, que significó el fin de Nicolás II y su monarquía.

Las actuales monarquías en Europa son el legado de un sistema de producción que duró más diez siglos y que en su momento fuera importante para sus pueblos. Hoy solo son figuras para mostrar que igual siguen viviendo de sus súbditos.

Pero el pueblo francés sigue dando muestras de que cuando la sociedad y la economía están amenazadas, éste se pronuncia. Esto fue claro en las elecciones de este 6 de mayo, en las cuales el socialista Francois Hollande triunfó sobre Nicolas Sarkozy.

Hollande acabó con la poderosa llave germano-francesa denominada Mercozy: Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy.

Aunque la mayoría del pueblo francés apoyó al candidato socialista, gran parte votó por Sarkozy, lo que indica que el clientelismo y la burocracia siguen teniendo poder sobre la decisión de los votantes en una democracia.

La actual situación económica y social de Francia, que incluye alto desempleo y fuertes recortes en la inversión social, son el resultado de la austeridad fiscal  promovida por las autoridades de la zona euro. Hollande, conciente de esto, sabe que la posible salida del apretón económico es que el Banco Central Europeo (BCE), que hasta ahora se preocupa del control de la inflación, de los rescates a los países en problemas con la condición de austeridad y de las ayudas al sector financiero, ahora se preocupe por el crecimiento económico, lo cual está en contravía de la austeridad fiscal.

En momentos en que la única herramienta disponible de política económica para generar crecimiento económico es la fiscal, es increíble que se promueva la austeridad fiscal para solucionar los problemas de deuda en Francia y todos los países de la zona, incluidos Grecia, España, Italia e Irlanda, entre otros.
Hay que recordar que las tasas de intervención del BCE están cercanas a cero desde hace un buen rato, y que las políticas monetarias están dedicadas a recompra de deuda para calmar a los inversionistas poseedores de bonos de deuda o a solventar la falta de liquidez de los bancos en problemas.

Pero las políticas monetarias no están ayudando en nada a generar crecimiento económico, es decir, a apoyar el sector real de la economía, que es el que crea empleos e ingresos para pagar la deuda soberana de los países.

Entonces se están aplicando políticas restrictivas sobre la demanda agregada vía austeridad fiscal y aumento de impuestos, cuando no hay herramienta de políticas monetarias que incentive al sector real de la economía, es decir, a las empresas y a las familias. Y todavía se preguntan por qué el alto desempleo en Europa y el bajo crecimiento económico que se puede convertir en recesión si las actuales políticas de austeridad continúan.

El pueblo francés entendió que el asunto no se corrige con más austeridad y que las ideas de Hollande son las indicadas para generar crecimiento y empleo. No hay otra opción.

La Revolución Francesa de 1789 que empezó con la toma de La Bastilla, la Revolución de 1848 promovida por la clase obrera francesa y que se propagó por Europa, y ahora la revolución de los votantes franceses contra el Statu Quo promovido desde Berlín y Bruselas, son ejemplos de que el pueblo francés es el artífice de su destino, que a la larga debe ser el destino de toda Europa.