Los griegos patearon la lata

El resultado en las elecciones griegas no debe interpretarse como que la crisis del euro y los riesgos a la economía mundial desaparecen.  
Victoria del pro-austeridad

Los griegos salieron a votar y le dieron la victoria al partido conservador Nueva Democracia. Este, junto al Pasok, que son socialistas moderados y otros grupos lograron obtener la mayoría para así lograr una coalición de gobierno que defiende los planes de austeridad y mantener a Grecia dentro del euro.  
La izquierda radical, conocida como Syriza, no ganó la mayoría. Este grupo se opone al rescate internacional por considerarlo draconiano en sus exigencias. Una victoria de este grupo se interpretaba como el principio del fin del euro y consecuente armagedón financiero.

Dos fuerzas de riesgo
Pero, sería un error interpretar esta victoria, de llámemelo los pro-austeridad y pro euro, como el fin del riesgo griego y de la crisis europea. ¿Por qué? Tenemos que ver dos fuerzas conjuntas que trabajan separadas pero se alimentan entre si haciendo que el riesgo no se disipe, sino aumente.  

Por el lado político, el ambiente griego esta radicalizado. Tienes neonazis en contra de los inmigrantes, anarquistas e izquierda. La izquierda radical en contra de policías antimotines, políticos tradicionales, periodistas, intelectuales e incluso artistas. El ambiente que se vive en Grecia se compara con el ambiente de la Alemania entre guerras. Un ambiente radicalizado que le dio el acceso a Hitler al poder.

En este ambiente radicalizado está la victoria de la izquierda radical, o sea la coalición Syriza. No olviden que logró un fuerte segundo lugar. Cierto que no tiene la mayoría, pero ganó mas escaños. Ellos creen que Grecia está en una situación precaria por las medidas de austeridad y el poder alemán. Ellos ven en la desestabilización una herramienta política eficaz. Tienen la fuerza para crear protestas y desestabilizar la precaria situación económica.
Aquí entra la fuerza económica. Grecia vive cinco años de recesión. Cerca de uno de cada cinco griegos esta desempleado. La producción ha caído y los bancos prestan menos por la débil situación bancaria en la que están.

Ante la baja recolección de impuestos, alto nivel de gastos y endeudamiento, el gobierno se mantiene por préstamos de emergencia.  Estos préstamos tienen condiciones: recortar miles de millones de dólares del presupuesto y de la nomina de empleados públicos. Ante este panorama la recolección de impuestos y generación de empleos hace más difícil la recuperación económica del país.

El nuevo gobierno griego esta buscando que la Troika -los representantes de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo- modifiquen las condiciones impuestas en los préstamos a Grecia. La Troika dijo que viajaría a Atenas para evaluar el pedido griego de adaptar las condiciones puestas en los préstamos internacionales.

¿Se disipa el riesgo?
Por eso, es que Fitch dijo que con la victoria estrecha en Grecia, quiere decir que "el riesgo a corto plazo de un default desordenado de la deuda griega y la salida del euro ha caído". Subrayo, que el riesgo a corto plazo baja. No desaparece.  

Y no olvidemos que tenemos otro problema en el horizonte y más complicado y complejo: la crisis española.

Entonces, ¿son el resultado las elecciones griegas el principio del fin de los problemas europeos? No. Lo que hicieron los griegos fue patear el problema hacia delante creando más incertidumbre política en un ambiente altamente radicalizado.
Toma nota.