Luis Carlos Sarmiento Angulo con una sola oportunidad

Nietzsche es considerado por algunos el "maestro de la sospecha" y desde ella inquieta nuestra propia mirada hacia el entorno.

Con la adquisición de la mayoría accionaria del diario El Tiempo, Luis Carlos Sarmiento Angulo y sus empresas pueden sentir que tienen la coraza y el apoyo de uno de los medios más influyentes de opinión del país, pero ojalá tengan claro que al mismo tiempo, se están exponiendo como nunca antes a la volátil opinión de la sociedad, cuyas dinámicas han cambiado dramáticamente como consecuencia de los diálogos exponenciales que permite la Web 2.0.

El periodista tiene un sueño innato que lo hace sentir el Robin Hood de la verdad, pero existen ataduras invisibles y visibles en su oficio que a medida que este profesional crece en sí mismo se desvelan y atacan su ingenuidad. Aterriza entonces en una confusión que permite dos caminos grises -el bien y el mal puros ya para entonces no existen- que son: someterse viciado a la corriente de los intereses económicos o combatir por estar lo más cerca posible de sus lealtades profundas e idealistas.

Una de las ataduras invisibles en este trabajo es la del lenguaje que en palabras del maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Miguel Ángel Bastenier, se ven así: "Es la lengua, con su capacidad de representación, la que nos permite dar sentido a las cosas y trasladarlo al lector; pero el problema consiste en que al mismo tiempo que la lengua transmite un conocimiento, es también un corsé que se convierte en auténtica cárcel de las unidades de sentido que queremos transmitir. La necesidad de optar a la hora de escribir por una única representación textual nos obliga a elegir esa sola versión entre el gran número de narrativas posibles. Y eso significa que hemos perdido el camino de la totalidad".

Si desde la forma del lenguaje es así de delicado transmitir correctamente la información, es difícil cuantificar cuanto más complejo es realizar esta tarea cuando el mayor accionista de un medio tiene intereses económicos en la banca, las pensiones, el sector de la construcción, las concesiones viales, el agua, la gasolina, la hotelería y una extensa lista de inversiones que lo posicionan como el sexagesimocuarto hombre más rico del mundo según la revista Forbes.

"El 'centro' desde el que opera el periodista solo puede ser el de una subjetividad protegida o legitimada por la honradez personal" manifiesta el mismo Bastenier, dando la oportunidad de ver esperanza y credibilidad en el comportamiento del ser humano que ejerce esta noble tarea.

Si la verdad en sentido total no puede existir desde el periodismo por lo menos que exista su intención. El Dr. Sarmiento Angulo se enfrenta a un mundo de posibilidades inmensas, merece una oportunidad en un voto – quizás ingenuo – de confianza y este país un futuro – quizás ilusorio – de grandeza.

De fallarle a su sociedad quedará expuesto y recibirá, como seguro él bien sabe, las críticas tradicionales y puntuales de quienes se atreven y no le temen a su brazo financiero; pero también recibirá las críticas informales y masivas de quienes desde blogs, trinos y comunidades se mueven casi con desfachatez reaccionando y opinando sin piedad, ellos son los grandes clientes en el presente y el futuro de los medios. Se trata de una audiencia cada vez mejor informada y exigente que vive detrás de cualquier teclado gracias a la democratización informática que permite internet.

Sarmiento Angulo tiene una oportunidad para mostrarnos de qué está hecho el ser humano. Retomando a Bastenier, de mostrarnos su "honradez personal".