No asustemos al consumidor

Hay que tener cuidado con la contención de compra que se está causando. El Banco de la República, la Superintendencia Financiera y el Ministro de Hacienda dicen al mercado que el crédito de consumo tiene una dinámica fuerte y deben controlarla, y por otra parte se informó de la entrada en vigor del TLC con los Estados Unidos, que según la información que se ha aportado haría que muchos productos entrarán más baratos.

Ambas situaciones han hecho que el mercado se enfrié de manera importante por un claro fenómeno de expectativas del consumidor, que lee que el crédito tiene problemas y que las cosas serán más baratas, causando una contención de consumo que si no se modula puede tener los mismos efectos que en 2009.

Las compras de los hogares crecen en medida de su capacidad y sus necesidades, y ninguna de estas variables están siendo modificadas en el mercado, más la percepción de capacidad efectiva se ve modificada porque habría menos crédito y algunos productos serían más baratos, lo cual realmente no es cierto.
El aumento de tasas se ha transmitido a las tarjetas de crédito pero no a consumo, por ende el mercado aún tiene una dinámica importante sobre todo en el caso de vehículos, que no ha transmitido ni el 50% del aumento de las tasas de referencia.

Adicionalmente, las importaciones de productos de consumo final de Estados Unidos no tendrán la dinámica que se espera por los inventarios del comercio y por las normas de origen, situaciones que dilatan la entrada de productos como vestuario para finales de año.

Estas informaciones al comprador sin duda causan el objetivo de frenar el crédito y la dinámica de compras, más el efecto se logra en un momento en que las condiciones no muestran un riesgo alto y cuando el mercado externo se puede complicar, lo cual causará que las ventas de las empresas se vean comprometidas.
El mercado es sensible a los comentarios, y el consumidor lo es mucho más, y eso tiene grandes repercusiones.

Un comentario que hace un Ministro, el Gerente del Banco y del Superintendente es  preocupante para el consumidor, porque si tres dicen lo mismo, el tema es cierto, y ante eso toma decisiones como dilatar compras o prepagar deudas con la prima de mitad de año, y más aún cuando las compras que hacen en estos medios no son frecuentes como el mercado o el pago de servicios públicos.

Si asustamos al mercado por ser prudentes con el crédito, debemos asumir las consecuencias de ello. En este momento ya se ve un claro desaceleramiento de las ventas en el comercio más allá del efecto base que se mencionaba en una columna anterior. El mercado va bien y el comprador está dispuesto, si le decimos que viene el lobo, se quedará en la casa.