Nubes negras sobre oriente medio

La antigua región Mesopotámica, la tierra de los babilonios y de los persas, de Darío, de Jerjes y Artajerjes. Esta región del Tigris y el Eufrates, que otrora fuera epicentro de las Cruzadas sigue siendo el centro de atención mundial.

La preocupación se centra en un posible ataque de Israel a Irán, por el temor a los adelantos en temas nucleares con los cuales se pavonea el señor Mahmout Ahmadineyad desde Teherán.

La cuestión no es sencilla para Israel, enfrenta conflictos en un sus propias entrañas con el pueblo palestino, lo que tiene en alerta las fronteras con Gaza por temor a los movimientos radicales  como Hamas, y en Cisjordania por temor a Al Fatah y la Jihad Islámica.

Por otro lado, la apertura de la frontera con Gaza en Rafah, que el nuevo régimen de Egipto implantó, es fuente de preocupación para el gobierno israelí por la posible entrada de armas y pertrechos en Gaza, que podrían fortalecer a los radicales de Hamas.

Como si esto fuera poco, ahora Irán y sus pretensiones de generar energía nuclear, así sea con fines pacíficos, tienen al pueblo israelí tomando todas las precauciones por un posible enfrentamiento con el otrora pueblo persa.

Israel no puede olvidar que el movimiento radical extremo Hezbolá tiene vínculos estrechos con su vecino del norte Líbano y también con el régimen iraní.
La región del medio oriente es una zona geoestratégica para el tránsito del petróleo desde el golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz, dado que en la península Arábica están los mayores productores de petróleo como Arabia Saudita y Kuwait. El estrecho de Ormuz podría ser controlado por el régimen iraní en caso de un conflicto con Israel en la región.

Por otro lado, el nuevo régimen en Egipto ha dejado pasar por el Canal del Suez barcos de guerra de Irán hacia el mar Mediterraneo, lo que preocupa a occidente, pero especialmente a Israel. El nuevo régimen en Egipto ha mejorado la relación con el régimen de Ahmadineyad, cuestión que no era posible durante la autocracia de Hosni Mubarak, quien tuvo a raya al régimen iraní, por la cercanía de Mubarak con occidente. El gobierno estadounidense apoyaba al sector militar durante los treinta años del régimen de Mubarak, y lo sigue haciendo durante el nuevo régimen, pero esto no impide la simpatía del actual gobierno egipcio con el régimen iraní.

El canal del Suez es clave para  occidente, pero especialmente para los países de Europa que dependen del petróleo que viene de oriente. Italia, España, Portugal y Grecia, entre otros países de la Unión europea dependen del petróleo de oriente medio como fuente energética primaria y gran parte de sus actuales déficits fiscales se deben a la dependencia del petróleo extranjero.

Según la dependencia de energía del exterior en su orden  están: Italia (85,3%), Portugal (82%), España (79,5%) y Grecia (67,35). Por otro lado, según la proporción de petróleo que utilizan dentro de las diferentes fuentes de energía primaria están: Portugal (54%),  Grecia (51%), España (48%), e Italia (44%).
Otro punto geoestratégico en Oriente medio es el estrecho del Bósforo, que divide a la Estambul europea de la Estambul asiática y conecta el mar Negro con el Mediterraneo. Todo el petróleo y el gas que proviene de Rusia, Rumania, Georgia, Ucrania y Bulgaria,  que va hacia Europa, pasa por el estrecho del Bósforo. Irán está muy cerca del estrecho del Bósforo y podría complicar las cosas en este paso, en caso de conflicto con Israel.

Peor, lo que más preocupa es el actual precio del petróleo Brent, que está fluctuando alrededor de US$122 por barril, y con un conflicto entre Israel e Irán el precio se dispararía en términos exponenciales, lo que profundizaría, aún más, la crisis de deuda de los países de la euro zona.

Israel debe estar pensando muy bien las cosas y sabe que un conflicto con Irán no solo le complicaría la relación con sus vecinos, también complicaría la economía mundial y especialmente la europea. Además sabe que su mayor aliado, Estados Unidos, raspó la olla en los conflicto en Afganistán e Irak, de ahí su enorme déficit fiscal.

La cuestión no es sencilla para Israel.