Octogenario con dignidad probada

Como están las cosas habría que preguntarse ¿qué sería conveniente?, mirar las perspectivas a corto plazo, unos meses o ¿qué pasará en los próximos años en materia de recuperación o recrudecimiento de la crisis económica financiera mundial?

La duda nos surge luego de registrar el pomposo cumpleaños que acaba de conmemorar nuestra joya histórica, el Aeropuerto Olaya Herrera, en momentos en que muchos de los analistas apuestan porque esta crisis financiera seguirá atacando al mercado y arrasando el crecimiento de nuestras economías.

Después de conocer la encuesta sobre conductas non santas en "los templos de las transacciones bursátiles de grandes economías", de cara a obras duraderas, nos queda el sabor agridulce de que la práctica de antaño de ser honestos, confiar y crecer en los negocios, dando respiro a la economía y a los Gobiernos era también la llave para la realización de mejores obras. Pero hoy no se piensa así.

Según la firma neoyorquina Labaton Sucharow, un 24% de 500 ejecutivos de Wall Street y la bolsa de Londres encuestados reconocieron que podrían cometer conductas deshonestas o ilegales, violatorias de sus códigos de ética, pues sólo se contienen por temor a un carcelazo.

Cuando en Colombia estamos conmemorando los 80 años del Aeropuerto Olaya Herrera, declarado en 1995 "Bien de Interés Cultural de la Nación" y convertido en el segundo aeropuerto en operaciones aéreas de Colombia, nos alegra saber que esta obra nos recuerda los pioneros de nuestra economía.

En aquellos tiempos y confiamos que a nivel local la honestidad todavía tenga espacio, se confiaba en la palabra, se cumplían los compromisos y ante todo, los líderes pensaban en el futuro a largo plazo.

Ahora la crisis no nos deja ver más allá de unos meses o si acaso el trimestre en curso. Desde 2008, cuando quedó al descubierto que el maquillaje de productos financieros se corrompió el sistema y arrastró a la quiebra a los más poderosos bancos y gobiernos de fuertes economías que aún hoy no dan señales de recuperación.
En Colombia, la Superintendencia Financiera ha tratado de frenar brotes y pirámides que pretendían quedarse con los ahorros de incautos. Pero las alarmas siguen encendidas, porque no falta el vivo que quiera corromper la sal.

Mirando atrás hay obras que nos hacen sentir orgullosos de nuestros líderes que concibieron obras de futuro, basados en el bien común. Ahora según Airplan, operador del Olaya, como le llamamos al aeropuerto de Medellín, en los últimos 3 se años han invertido en su remodelación unos $52.000 millones y le ha transferido recursos al Municipio de Medellín, por $22.000 millones.

El 5 de julio de 2012, un día después de conmemorar los 21 años de nuestra Constitución Política, el Aeropuerto Olaya Herrera, fundado en 1932 cumplió 80 años con historias por todos recordadas como la muerte de Gardel en 1935 o la visita del Papa Juan Pablo II, en 1986. Además de las muchas bienvenidas y adioses que todos hemos vivido al recibir o despedir a nuestros amigos o allegados.

Mirando el pasado, el Olaya nos llena de orgullo, al 2014 la inversión en su modernización costará otros $10.000 millones y seguirá como testimonio de que la honestidad y el liderazgo bien ejercido se ven y se sienten.

En cambio seguimos sorprendidos de que en la poderosa Wall Street alguien se atreva a aceptar que la deshonestidad paga. No hay manera de que el sistema financiero pueda recuperarse con estas prácticas.

Cómo planear a futuro, trimestral, semestral o anualmente hablando, si los líderes tienen semejante concepción de cómo llegar al éxito económico y profesional. ¡Nada de eso!

Acá en Colombia tenemos pruebas de que la corrupción es mala, si no, miremos los problemas que enfrenta Bogotá o algunas poblaciones de la Costa. En cambio hay una muestra, como botón a la camisa que nuestro Olaya Herrera confirma que la honestidad y trabajar por el bien común si paga.