Paul Krugman está equivocado sobre Argentina

Estoy en desacuerdo con Paul Krugman y el resto de economistas que intentan utilizar la crisis económica argentina de 2002, que resultó en una suspensión de pagos de su deuda externa, como un modelo para los países endeudados de Europa, específicamente Grecia y España. No me malinterpreten,  hay algunas lecciones qué aprender de Argentina, pero Europa lo haría mejor mirando a Uruguay o Colombia, países que lucharon con éxito crisis financieras sin generar un impago de su deuda.

Krugman sigue teniendo una visión demasiado simplista del caso argentino. En un reciente post en su popular blog  "La Conciencia de un liberal", el premio Nobel hace referencia a un artículo escrito por el economista Matthew Yglesias, que utiliza la crisis de la deuda externa de Argentina y su recuperación para sugerir que, sin su propia moneda y política monetaria, Grecia y España están condenados a años de crecimiento lento. Hasta aquí todo va bien.

Sin embargo, Krugman parece tener una debilidad por Argentina y aprovecha la ocasión para cuestionar la cobertura de prensa de la economía del país: "Los artículos sobre Argentina son casi siempre muy negativos en tono – son irresponsables, están renacionalizando algunas industrias, se habla de populismo, por lo que deben estar muy mal. "

A continuación, se refiere a un gráfico que muestra que el PIB real de la Argentina desde el año 2002 de hecho ha crecido más rápidamente que el de Brasil.
Él se pregunta, "¿Por qué se refieren a Brasil como un impresionante Bric, mientras que a Argentina siempre se le menosprecia?".

El primer problema es que la gráfica es engañosa. Cualquier persona con un poco de contexto económico en Argentina sabe que los datos económicos del Indec, el Instituto Nacional de Estadísticas Argentino, que ahora está dirigido por partidarios del gobierno, no son confiables.

Durante junio de 2011, la revista The Economist anunció públicamente que ya no estaba utilizando las cifras del Indec y detalló cómo la agencia estaba reportando una  tasa de inflación falsa (fuentes independientes indican que la inflación se encuentra entre  20-25%). Los argentinos locales son conscientes de que la inflación es más alta que la cifra oficial. Los sindicatos regularmente negocian incrementos salariales sobre la base superior de la tasa independiente de inflación.

Me sorprende que Krugman publique un gráfico sin referirse a las preguntas importantes acerca de la exactitud de los datos de Argentina, sobre todo porque la tasa de inflación tiene un impacto directo en el tamaño del PIB real (PIB nominal ajustado por la inflación). [Al utilizar estimaciones independientes que muestran la inflación en 2012 alrededor de 24%, el PIB real de Argentina es casi 3% más bajo que lo reportado oficialmente].

Krugman no entiende por qué no se compara seriamente a  Argentina con Brasil, pero para mí y muchos otros en América Latina es bastante claro. Argentina es un país con un gobierno populista que controla el comercio y los precios y publica datos poco fehacientes. Su rápido crecimiento económico es el resultado de los gastos del gobierno y los altos precios de las materias primas en lugar de la producción industrial o la innovación.

Brasil es más grande, demográficamente (195 millones de personas frente a 40 millones) y económicamente (EE.UU. $ 2,3 billones en comparación con $ 717.000 millones), y más diversificada. Sus estadísticas y gobierno son fiables.

Estoy de acuerdo con Krugman, que España y Grecia pueden aprender de la crisis de la deuda de Argentina. Argentina fue capaz de recuperarse, ya que rompió su paridad cambiaria con el dólar y recuperó el control de su política monetaria. Sin embargo, la naturaleza y el tamaño de impago de la deuda de Argentina han hecho mucho daño al país y debe evitarse.

Para los europeos el país vecino de Uruguay es un mejor modelo para copiar. Uruguay enfrentó presiones de deuda y cambiarias similares durante el 2002, pero en lugar de optar por la suspensión del pago de su deuda externa, renegoció los términos con los inversionistas. Uruguay se tragó su orgullo nacional, buscó ayuda y recurrió a la inversión y la devaluación de su moneda para estimular el crecimiento económico. También evitó el populismo, clientelismo y  corrupción que tanto han dividido y dañado a Argentina durante la última década.

(*) Editor de Economía de Noticias Univisión