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Petróleo: de cartel a competencia perfecta

Durante muchos años la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) funcionó como un oligopolio porque eran los mayores productores de petróleo en el mundo (controlaban hasta el 70% de la producción mundial) y no tenían una competencia fuerte por fuera de su organización. Curiosamente la Opep se creó en septiembre de 1960 para hacerle frente a otro oligopolio que dominaba el precio de compra del crudo y el precio de venta del crudo ya refinado: Exxon, Texaco, Chevron, Mobil, Gulf Oil, Shell y British Petroleum. 

Sin embargo, una nueva técnica de extracción de petróleo, el “fracking” (tan discutido en Colombia) ha hecho que Estados Unidos pasara de demandante a productor: en 2008 producía, a través de la técnica del fracking, 750.000 barriles en un día y en el 2013 llegó a producir 4.780.000 barriles diarios. Las técnicas tradicionales de extracción tienen una nueva competencia.

Actualmente el comportamiento del mercado petrolero no se puede “clasificar” en un tipo de mercado específico: por la forma de producción funciona como competencia monopolística (diferentes formas de extracción), por la forma como se asocian los productores, por un lado funciona como un oligopolio y por otro lado los no Opep funcionan como competencia para éstos, pero, por la forma como actualmente se fijan precios pareciera que es competencia perfecta, aunque la determinación de mantener la producción alta es, sin duda, un acuerdo oligopólico.

Hay una cuestión buena o mala en todo esto, depende de cómo se mire, y es que Estados Unidos no va a intervenir directamente en Oriente Medio o África para controlar la producción del crudo, lo cual se refleja en la formación y fortalecimiento de grupos extremistas islámicos como Isis en Irak y Siria y Boko Haram en Nigeria, que aumentan su poder y generan anarquía en estos países petroleros.

Por otro lado, a finales del año pasado los países miembros de la Opep se reunieron en Viena, Austria, para analizar la situación y tomar iniciativas. Sin embargo, Arabia Saudita secundada por Kuwait y Emiratos Árabes, mantendrían su cuota de producción normal, lo que en cierta forma es dar un mensaje al mercado mundial: seguiremos funcionando como cartel porque lo que se avecina es una guerra de precios. Que se revienten quienes se tengan que reventar. 

Ahora ¿Qué productores se esperaría que se revienten primero? Pues, “en teoría”, los de los costos más altos, es decir, los que producen vía fracking, cuyos costos marginales son mayores de los que producen con técnicas más convencionales, como es el caso de los de la Opep.

Las preguntas son: ¿Hasta cuándo será esta guerra de precios? ¿Cuándo retornarán los precios a su senda de crecimiento? ¿Resistirán los que extraen vía fracking?

Hay que entender que para Estados Unidos la autonomía en la producción de energía es prioritaria, porqué es la potencia mundial y sin autonomía petrolera su privilegiada posición podría estar en peligro. Para Estados Unidos es mucho más costosa una nueva guerra en Irán o Irak, e inclusive una intervención en Siria o Nigeria, que impulsar la producción de petróleo internamente, así sea a costa de fuertes subsidios.

Si los países de la Opep le están apostando a que en Estados Unidos se frene, en el corto plazo, la producción de petróleo vía fracking, pues se pueden llevar una sorpresa, porque para Estados Unidos la autosuficiencia petrolera es cuestión de “Seguridad Nacional”

La fijación de precios vía competencia perfecta seguirá por un buen rato.