Por qué la inmigración es una solución y no un problema

El anuncio del presidente Obama la semana pasada de usar la autoridad ejecutiva para detener las deportaciones y otorgar permisos de trabajo para alrededor de 800.000 jóvenes inmigrantes indocumentados provocó tanto celebración como indignación. El debate actual sobre la inmigración, en los EE.UU. y alrededor del mundo, se centra principalmente en lo negativo–la ilegalidad, la delincuencia, el racismo y la escasez (sobre todo de puestos de trabajo y servicios)–pero es tiempo de que comprendamos los aspectos positivos.

Los inmigrantes proporcionan habilidades, inician negocios, pagan impuestos y crean valiosas relaciones culturales y económicas entre los países. Cuando se mira como una solución, en lugar de un problema, la respuesta es clara: todos necesitamos más inmigrantes. Esto es tan cierto en Colombia como en los Estados Unidos.
El verdadero problema actualmente es una economía mundial débil.

El punto de vista tradicional, al menos en los Estados Unidos y Europa, es que los inmigrantes tienen un impacto negativo en la economía, tomando los puestos de trabajo de los ciudadanos naturales, reduciendo los salarios y aumentando las tasas de desempleo. Sin embargo, es difícil encontrar estudios confiables que confirmen esto. El hecho es que la inmigración siempre ha sido una fuerza poderosa para el crecimiento económico.

Colombia ha sentido el impacto positivo de los inmigrantes venezolanos que han venido a poner en marcha empresas especialmente en el sector petrolero, trayendo consigo valiosos conocimientos, experiencia y conexiones.

Los EE.UU. es probablemente el ejemplo más exitoso de inmigración en la historia. El país se benefició enormemente de las olas de inmigración de Europa entre los años 1850 y 1930. La ola más reciente de inmigración de México, que ha mantenido a la fuerza laboral de EE.UU. competitiva y joven, también será vista como positiva en el largo plazo.

Algunos gobiernos latinoamericanos están tomando acción directa para atraer a inmigrantes calificados. En Chile, el gobierno está abiertamente reclutando empresarios extranjeros y dándoles una inversión de capital a través del programa "Start-Up Chile".  Brasil ha reformado su proceso de inmigración y la concesión de un número récord de visas de trabajo a estadounidenses, europeos y chinos altamente calificados.

En ambos casos, la inmigración es vista como una manera de llenar una necesidad o un vacío. Chile necesita más emprendedores y cree que los extranjeros pueden ayudar a desarrollar una cultura de innovación. Brasil requiere ingenieros para la industria petrolera y gerentes calificados para ayudar a impulsar el crecimiento industrial y comercial. Al centrarse en lo que necesitan, más que en lo que no, Chile y Brasil han desarrollado políticas sensatas que promueven la inmigración legal.

Tal vez es hora de que más norteamericanos experimenten la inmigración de cerca y se dirijan hacia el sur por unos años. Un número de países de rápido crecimiento en América Latina necesitan inmigrantes talentosos y cuentan con buenas oportunidades. De acuerdo con un estudio reciente, los altos directivos en Sao Paulo tienen mejores salarios que en Nueva York o Londres. Los que emigran verán los beneficios en el corto y largo plazo. Durante la próxima década la economía de EE.UU., que se encuentra actualmente en transición para ser más eficiente y global, necesita más trabajadores con experiencia en el extranjero.

Ya he experimentado esto de primera mano. Mi propia experiencia como  inmigrante viene de trabajar brevemente en América Latina y luego cuatro años en Londres. En ambos casos tuve la oportunidad de buscar una oportunidad concreta que no pude encontrar en mi propio país. Luego terminé volviendo a mi país con más habilidades, experiencias y contactos. Este proceso también ha ayudado a identificar las peculiaridades en la cadena de inmigración y comprender mejor los beneficios.

Los estudios demuestran que la medida del presidente Obama podría aumentar los ingresos federales en $1.7 mil millones durante los próximos 10 años, ya que los nuevos titulares de visados empiezan a pagar impuestos sobre la renta. El equipo del presidente Obama parece haber comenzado a ver la inmigración como una solución, aunque pueden estar más interesados en los beneficios políticos. Al describir por qué se tomó esta decisión, Obama se limitó a decir: "Es lo que hay que hacer." En esto, tiene razón.