¿Por qué preocupa Siria?

El problema sirio esta más cerca de nosotros de lo que pensamos.

Siria: guerra civil no declarada
¿Qué pasa en siria? El conflicto comenzó en marzo del 2011  entre gobierno y opositores. Divisiones internas, la creciente animosidad hacia el régimen del presidente Bashar Al-Assad y el efecto del levantamiento árabe está escalando el enfrentamiento armado a una guerra civil no declarada. Se habla de 10.000 muertos en 14 meses. 

Y las vías diplomáticas se están cerrando. Las masacres, especialmente la última ocurrida en la región Houla donde más de 150 personas -entre ellos mujeres y niños- fueron asesinadas, incrementa más la presión para que China y Rusia doblen el brazo al régimen sirio y se salga del poder. Los mensajes del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas no han sido convincentes. No se descarta el uso de la fuerza militar, algo que Estados Unidos y otros están evitando a toda costa, pero los espacios de otra salida se achican.

¿En que nos puede afectar?
Alguien diría: "aparte de los horrores de la guerra, ¿por qué Siria es preocupante? ¿Petróleo? Si Siria no es un jugador importante en el mercado petrolero para preocuparnos"

Es cierto. Siria es un modesto jugador. Según estimaciones de la agencia internacional de energía, Siria produce cerca de 370.000 barriles por día y exporta 150.000 b/d. La mayoría va a Europa -sólo Alemania e Italia se llevan cerca del 60%-. Libia producía, antes de la guerra, 1,6 millones de b/d. Claramente, la producción de Libia es cuatro veces mayor de lo que produce Siria.

Pero, el problema no está en el petróleo sirio, sino en los botones que pueda tocar el conflicto armado en Irán y la región. Y estos botones son los que sí pueden afectar los precios del petróleo a nivel mundial.

Existe una seria preocupación de que el escalamiento de la guerra civil siria se exporte al Líbano y los elementos más radicales de ambos lados dominen la discusión trayendo caos. Siria es aliada de Irán, cuyo régimen estaría muy incómodo con fuerzas extranjeras en territorio aliado y lo llevaría a estar menos dispuesto a parar su plan nuclear – amenaza con amenaza-. Esto llevaría a que Israel no acepte y concrete sus amenazas de ataque a instalaciones iraníes para evitar el desarrollo, real o no, de bombas nucleares. Y con un Líbano en llamas, los israelíes estarían más sensibles. La desconfianza aunada a una posición defensiva de cada actor puede llevar a que cada movimiento sea el detonante de un conflicto.

Con su aliado en problemas y sintiéndose amenazada, Irán tiene los recursos para cerrar el Estrecho de Ormuz donde pasa el 35% del petróleo exportado del mundo. Esto afectaría la economía estadounidense, la europea y la china porque los precios del petróleo se reflejarían en la inflación. Con inflación, menos consumo y caída de la producción, menos empleo y más desempleo. Los países que dependen de sus exportaciones a estos países -piensa América Latina- exportarían menos, lo que afectaría sus economías.

Cierto que los precios actuales del petróleo no son de preocupación, en parte gracias a Arabia Saudita, el exportador de petróleo más grande del mundo, que incrementó la producción a su punto más alto en más de tres décadas. Además se habla de que los precios tendrían que estar en el rango de los US$145-US$150 el barril Brent para realmente hacer un serio daño. Y no olvidar que los sirios e iraníes también tienen mucho que perder si se escala la situación porque la presión puede llevar a un cambio de régimen.

Pero, tampoco estamos fuera del margen de peligro. Una de las razones de por qué el precio del barril de petróleo puede volver a dispararse es por la incertidumbre creada por la crisis en medio oriente.

Estamos en aguas no exploradas. Por eso, Siria es clave para nuestra situación económica. El petróleo nos deja más cerca de lo que pensamos.
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